Madrid (Reuters, ANSA, AFP) - Los gobiernos de Francia y España anunciaron medidas extremas de seguridad ante la posibilidad de que se produzcan nuevos atentados como el del jueves pasado en Madrid. Las medidas incluyen la protección de aeropuertos, medios de transporte e instalaciones importantes, y fueron acordadas en el caso español con el futuro presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
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«Tenemos que estar permanentemente adoptando nuevas medidas de prevención, de investigacióninternas e internacionalesporque la cooperaciónpolicial y judicial internacional cada vez va a ser más necesaria», declaró el ministro del Interior, Angel Acebes. El futuro presidente del gobierno español, quien asumirá su cargo el mes entrante, prometió a su vez reestructurar los organismos de seguridad.
«Después de lo que ha pasado el 11 de marzo, voy a reforzar las medidas de seguridad, la presencia policial y de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad y de Estado, reforzar nuestros servicios de inteligencia-», dijo Zapatero en una entrevista con la radio Onda Cero. «ETA no va a tener un minuto de descanso desde el día en que sea presidente del gobierno, ni los violentos, ni todos aquellos que están cerca de lo que puede ser una colaboración con el terrorismo», agregó.
Zapatero precisó que planea colocar a la policía nacional y a la Guardia Civil bajo un mismo director general para ayudar a solucionar lo que percibe como un « deficiente modelo de seguridad» en España.
En tanto, las autoridades francesas reforzaron sensiblemente las medidas de seguridad después de los atentados de Madrid. Además de los repetidos llamamientos a la vigilancia en los trenes y subtes, los paquetes sospechosos son sistemáticamente destruidos y los vehículos mal estacionados son retirados con grúas por orden de la policía.
Después de que el martes varios diarios recibieron una carta con amenazas de atentados firmada por un grupo islamista desconocido, el presidente Jacques Chirac instó «en las circunstancias actuales a la vigilancia creciente» y afirmó que Francia y sus socios «no se dejarán impresionar». Chirac también pidió a las democracias «que reaccionen con sangre fría, con responsabilidad, velando para que siempre sean ellas mismas» y subrayó que «no se dejarán impresionar».
Un grupo desconocido, que hablaba en nombre de los Servidores de Alá, el poderoso y el sabio, amenazó en un comunicado dirigido a varios diarios de la capital con perpetrar atentados contra Francia en respuesta a la nueva ley que prohíbe el uso de signos religiosos ostentosos en las escuelas públicas, en particular, el velo islámico.
Chirac anunció que el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, reunirá cada semana «y tan a menudo como sea necesario» a los ministros encargados de la lucha antiterrorista.
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