El Tribunal inhabilitó al presidente Torra y revive la tensión en Cataluña

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La máxima instancia de la justicia española acusó al independentista de desobediencia. Se convocaron marchas en toda la región.

Madrid - El Tribunal Supremo español confirmó ayer la inhabilitación por desobediencia del presidente catalán, el separatista Quim Torra, que fue apartado del cargo tras esta decisión con posibles consecuencias negativas para la estabilidad del gobierno central de Pedro Sánchez.

“El principal enemigo de la independencia es el autogobierno” y por ello, “la única manera de avanzar es a través de la ruptura democrática”, sostuvo el político catalán, condenado por un delito de desobediencia por no retirar simbología independentista de edificios públicos durante una campaña electoral.

“Hoy son unos jueces, y no el pueblo de Cataluña, los que han decidido que no puedo ser presidente”, subrayó el ya expresidente desde el Palacio de la Generalitat, sede del Ejecutivo regional, situado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, donde se congregaron esta tarde cientos de manifestantes para expresarles su apoyo.

Torra, de 57 años, denunció que fue “depurado” de su cargo “por un golpe urdido por los poderes del Estado español” con “sed de venganza”, y que llevará esta “injusticia” y las “irregularidades cometidas” ante la justicia europea.

“Ni abandono, ni me resigno; no acepto esta sentencia, llevaré la causa de la independencia y la libertad de expresión a Europa, y ganaremos”, afirmó Torra, que será sucedido en forma interina por el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, del partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

A partir de ahora se abre un período de varios meses que desembocará en elecciones anticipadas previsiblemente a fines de enero o principios de febrero.

De cara a esa cita, que vuelve a ser crucial para los independentistas, Torra pidió a los catalanes que conviertan la votación en un plebiscito entre “libertad y represión”, entre “la república catalana del compromiso cívico o la Monarquía española de las banderas y el Ejército”, dijo evocando el referéndum llevado a cabo en 2017 bajo prohibición.

Torra asumió la presidencia de Cataluña hace dos años y cuatro meses tras un proceso de investidura convulso, que incluyó varios intentos fallidos, luego de fracasar el plan inicial de los independentistas catalanes de reelegir al destituido Carles Puigdemont, quien había huido a Bélgica para evitar su ingreso a prisión.

Desde el momento en que se convirtió en el elegido de Puigdemont, la oposición sacó a la luz tuits suyos abiertamente xenófobos con los españoles, por los que luego pidió disculpas.

Sin embargo, sus expresiones formaban parte de un ideario del nacionalismo étnico, con raíces en movimientos filofascistas, que de entrada lo convirtieron en una figura polémica.

Este cese puede repercutir en el gobierno Sánchez, que busca el apoyo de los separatistas catalanes para los presupuestos de 2021.

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