31 de diciembre 2002 - 00:00

Primer desafío del nuevo presidente: evitar default

Primer desafío del nuevo presidente: evitar default






































El primer problema que deberá enfrentar Lula apenas asuma es evitar el default de Brasil. El resultado de las negociaciones con los acreedores marcará a su gobierno: comenzar con un default se asemejaría a un fracaso.

Los negociadores de Lula tendrán el problema más grave en la refinanciación de u$s 10.800 millones de deuda externa que vencen en 2003. Es una cifra elevada para un país donde el dólar subió en el año 53% y el riesgo-país supera los 1.400 puntos. Esto significa que si Brasil decidiera tomar dinero en el mercado de capitales para pagar los vencimientos, la tasa a la que le prestarían sería de casi 20% anual en dólares. A esta tasa, no hay inversor privado que preste después del colapso de la Argentina.

•Refinanciación

Pero, además, Brasil deberá refinanciar 62 mil millones de dólares de deuda interna, donde la mayor parte está nominada en reales y se indexa por el tipo de cambio o paga una tasa anual (Selic) de 24%. En otras palabras: a Lula en el primer año de gobierno le vence la mitad de los títulos públicos que circulan en el mercado brasileño.

La ventaja que tiene con la deuda interna es que puede reestructurarla. Según el Tesoro de Brasil, se puede negociar bien la deuda porque los vencimientos son escalonados. Pero si Lula no despierta confianza y se encarece el dólar, todo se complica porque 42% de los 190.960 millones de dólares de deuda interior tienen intereses indexados al valor del dólar más sobretasas muy altas. Otros 15.000 millones de dólares están atados a la inflación y su alza es otra amenaza cierta. Sólo en enero, Lula puede tener 2% de inflación por la suba de los combustibles y el transporte.

Los intereses de más de la tercera parte de la deuda interna están atados a la tasa referencial Selic, que está en 24% anual, la más alta desde enero de 1999, cuando Brasil abandonó el plan real.

La deuda pública total a diciembre está en 252.120 millones de dólares, según el Ministerio de Hacienda, de los cuales 70 por ciento es interior y el resto exterior.

•Bonos

La deuda externa, de 76.000 millones de dólares, está denominada en bonos que se negocian en los mercados internacionales. sus tenedores son los fondos de inversión y muchos bancos. Los bonos tienen una paridad menor a 50%.

También las empresas y los bancos tienen deuda externa. Suma 147.000 millones de dólares, con vencimientos a corto plazo. Los privados compran dólares permanentemente para cancelar los intereses, y esto dificulta que la divisa baje de precio.

Según el Centro de Investigación Económica, de Estados Unidos, si los intereses en Brasil continúan altos, entre 2006 y 2009 la deuda pública equivaldrá al total del Producto Bruto Interno. Dicho de otro modo, sería impagable.

La desconfianza hacia Brasil ha hecho que todas las renovaciones de deuda se hicieran a tasas muy altas y plazos muy cortos, una combinación harto peligrosa.

Brasil necesita aumentar sus exportaciones para conseguir divisas y deberá crecer durante la gestión de Lula a un ritmo superior a 4% anual, para poder manejar los pagos de la deuda.

Los pronósticos del Banco Central dicen que en 2003 el PBI crecerá 2,8% y la inflación se reducirá a 9,5%, lo que es insuficiente.

•2002

Brasil cierra 2002 con un crecimiento económico de 1,6% (1,51% fue el año pasado) y una inflación de 12,4% (7,6% en 2001), según los cálculos del Central.

Pero estas proyecciones están atadas a que el dólar se quede en 3,55 reales todo 2003 y la tasa Selic no suba de 25% anual.

Como dato favorable, está el superávit de la balanza comercial, que llegará a u$s 13.093 millones a fin de este año. Es el mejor resultado de los últimos 8 años.

Brasil exportó en 2002 por u$s 60.141 millones e importó por 47.048 millones.

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