Primer ministro iraquí espera ahora que se apruebe a su Gabinete
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Al-Amari no reveló, sin embargo, que grupo controlará el crucial y disputado Ministerio de Petróleo.
El primer ministro designado evitó hoy confirmar o desmentir esta información, y se limitó a comentar, ante la insistencia de la prensa, que en el nuevo Ejecutivo habrá "más de siete mujeres" e "incluirá las diferentes etnias, ideas políticas y religiones" del país.
Sin embargo, parece que del nuevo Ejecutivo ha quedado descartado el hasta ahora primer ministro interino, Iyad Alaui, que pasará a ejercer la oposición.
"La primera meta del gobierno será la seguridad", explicó Al-Yafari, quien detalló que los principales retos a los que se enfrentará su gobierno serán los "de la reconstrucción de los servicios y la economía".
Preguntado sobre las futuras relaciones con los países vecinos, el político chií aseguró que "se fundamentarán en una reciprocidad justa" y puntualizó que "rechazarán cualquier intento de cualquier país vecino de inmiscuirse en los asuntos internos" iraquíes.
"No aceptaremos que Estado alguno se convierta en una lanzadera segura para los grupos terroristas" que operan en Irak, apostilló Al-Yafari.
Con la presentación del nuevo Gobierno, terminan los dos meses de peleas, incertidumbre y desasosiego que han caracterizado la negociación emprendida el pasado febrero, escasos días después de que se celebraran las elecciones.
Una vez obtenida la aprobación parlamentaria para el nuevo gobierno, comenzará el segundo y definitivo periodo de transición hacia la democracia diseñado para Irak.
El Gabinete que dirigirá Al-Yafari deberá gobernar el país hasta que en agosto esté lista una nueva Constitución nacional.
Después, deberá organizar un referéndum, para que en noviembre el pueblo iraquí decida si la acepta o no.
En caso de que triunfe el "sí", el Ejecutivo y el Parlamento dimitirán de sus funciones y se convocarán de nuevo comicios antes de que concluya el año.
Todo el proceso se podría aplazar si los legisladores no llegan a tiempo al plazo de agosto, y deciden hacer uso de la prerrogativa que les permite tomar tres meses más para redactar la Carta Magna.


