Santiago (EFE, AFP, Reuters) - La Justicia chilena procesó ayer a cinco ex integrantes de la DINA, la policía política del gobierno de facto de Augusto Pinochet, por los asesinatos del jefe del ejército chileno durante el gobierno de Salvador Allen-de, Carlos Prats, y de su esposa, Sofía Cuthbert, perpetrados en Buenos Aires, en 1974.
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La decisión fue adoptada por el juez Alejandro Solís, a cargo de la investigación que comenzó en diciembre pasado por orden de la Corte Suprema de Justicia chilena. Por la misma causa, la Justicia argentina había condenado al ex agente Enrique Arancibia Clavel, por considerarlo partícipe necesario del crimen. Asimismo, la jueza María Servini de Cubría, a cargo del caso, había solicitado la extradición de Pinochet y de las personas que en su momento integraron la plana mayor de la DINA. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de Chile rechazó los pedidos de extradición y decidió iniciar un proceso en su propio país.
Los procesados por el juez Solís, quien se basó en los datos obtenidos por Servini de Cubría, son los ex jefes de la DINA, Manuel Contreras y Pedro Espinoza, también procesados por asociación ilícita, los ex oficiales José Zara y Raúl Iturriaga y su hermano Jorge Iturriaga.
Los asesinatos del ex jefe del ejército y su esposa fueron los primeros llevados a cabo en el exterior por la policía secreta de Pinochet, a los que luego se sumaría, entre otros, el del ex canciller chileno Orlando Letelier, perpetrado en Washington.
Prats y Cuthbert murieron a raíz de las heridas que sufrieron por la explosión de una bomba colocada debajo del auto en el que se trasladaban, poco antes de llegar a su domicilio en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Según las investigaciones posteriores, el autor material del asesinato fue Michael Townley, quien actualmente vive en los Estados Unidos bajo otro nombre. Según los abogados defensores de los acusados, Townley no era un agente de la DINA, sino de la CIA, organismo al cual responsabilizan por el asesinato.
Pinochet jamás reconoció su responsabilidad en los asesinatos de Prats y su esposa e incluso adujo que el ex jefe del ejército era amigo suyo.
Por su parte, el presidente chileno, Ricardo Lagos, se mostró satisfecho con la decisión adoptada por el juez Solís, por considerar que «habla muy bien de Chile». El mandatario agregó que «obviamente que un crimen tan horrendo ojalá se pueda esclarecer».
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