El jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, afirmó hoy en Nápoles que "el ejército no es necesario por ahora" para enfrentar la violencia que vive esa ciudad del sur de Italia, donde doce personas fueron asesinadas en los últimos 10 días.
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Prodi descartó así, al menos por el momento, la posibilidad que había manejado el martes el ministro de Justicia, Clemente Mastella, de enviar el ejército a Nápoles.
El jefe del gobierno rechazó asimismo hoy la posibilidad de una legislación urgente para enfrentar la situación napolitana, pues "no es una emergencia especial" la que afecta a esa ciudad, ubicada 250 kilómetros al sur de Roma.
"Desgraciadamente Nápoles no representa una emergencia especial, no es un fenómeno aislado", sostuvo Prodi durante una conferencia de prensa, y destacó la necesidad de un despegue de la economía local y el todo el sur del país. En ese sentido dijo que dialogó con empresarios que no quieren invertir en el sur por "los problemas de legalidad. Pero la legalidad es un deber político y se combate también más allá del objetivo de carácter económico".
En lo que va del año la camorra (la mafia napolitana) cometió 75 homicidios en Nápoles, doce de ellos en los últimos 10 días, según reportó hoy el diario milanés Corriere della Sera.
Esa misma fuente agregó que existen 66 clanes de la camorra en Nápoles, un total de 6.500 afiliados y 50.000 colaboradores. El Corriere della Sera escribió hoy, además, que los clanes camorrísticos campanos (de la región de Campania) facturan anualmente un total de 18 mil millones de euros.
El presidente del Consejo de Ministros, durante la conferencia de prensa que ofreció hoy en Nápoles, anunció además que se dispondrá en esa ciudad "un aumento sustancial de las fuerzas del orden, en coordinación más estrecha y con modelos operativos diferentes de los del pasado". "Si triunfa la legalidad, Nápoles no se mueve.
Nos tenemos que dar una mano mutuamente y salir todos del túnel", sostuvo Prodi y agregó que es preciso abandonar el escepticismo pues existen "las capacidades morales y operativas" para superar la situación. Prodi agregó que el ministro del Interior, Giuliano Amato, estará mañana viernes en la capital campana para ilustrar el plan "ya concordado" para enfrentar a la delincuencia.
El jefe del gobierno italiano arribó este jueves a Nápoles para reunirse con las autoridades administrativas y de seguridad locales para debatir sobre la violencia en esa ciudad, agudizada en los últimos días.
En visita privada, Prodi se reunió a poco de llegar a la capital campana con el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo local. Tras el encuentro, que duró aproximadamente media hora, Sepe afirmó que el jefe del gobierno "está trabajando en proyectos concretos en temas de ocupación y de jóvenes que quiere debatir con las autoridades" locales. Sobre un eventual uso del ejército para enfrentar la situación napolitana, Prodi sostuvo que "por ahora no es necesario" pues "es más eficaz un aumento de la presencia y de la actividad de los carabineros (policía militar, ndr), de la policía y de la guardia de finanzas (policía financiera, ndr), que tienen una tarea más precisa y más marcada".
"El empleo del ejército no está excluido a priori ni en forma total, pero por ahora en el destino de los recursos pensamos que se debe trabajar en otra dirección", sostuvo Prodi.
Sobre el plan que presentará Amato, Prodi anticipó que se reforzará el videocontrol, y destacó que "la microdelincuencia es un problema que tiene que ver con el Sur pero también con el Norte". El programa que anunciará Amato para Nápoles "se inscribirá en un mes en un plan más amplio de ámbito nacional", subrayó Prodi.
La situación que vive Nápoles en estos días exige "no sólo represión sino prevenir y educar para la legalidad, la justicia, la solidaridad", dijo asimismo Prodi.
"Nos propusimos trabajar con acciones dirigidas a los jóvenes, a las escuelas, acciones también contra el abandono escolar en las periferias, multiplicando los centros de socialización", explicó.
Por su parte, la alcaldesa de Nápoles, Rosa Russo Iervolino, declaró hoy antes de reunirse con Prodi que era "un hecho importante" que en "dos días lleguen el presidente del Consejo (de Ministros) y el ministro del Interior". La posición de Prodi recibió críticas de parte de la oposición de centroderecha.
Así, el coordinador regional de Alianza Nacional para la Región Campania, de la que Nápoles es capital, Mario Landolfi, afirmó que "no es posible que un presidente del Consejo llegue a Nápoles en medio de una matanza de camorra para hacer la habitual prédica sobre el desarrollo próximo venidero, de una sociología de dos centavos".
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