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14 de agosto 2008 - 00:00

Provoca Rusia a EE.UU. y saquea pueblos en Georgia

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Los patrullajes de unidades militares rusas (arriba) y de milicianos sudosetos, aliados de Moscú (abajo), terminaron ayer en graves saqueos contra poblados georgianos, según confirmaron testigos.
Tiflis y Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) -La tensión se agravó ayer en el Cáucaso luego de que, en un abierto desafío a la comunidad internacional, Rusia decidiera mantener sus tropas en Georgia pese al cese el fuego declarado en la víspera, en medio de saqueos a ciudades georgianas cometidos por soldados del Kremlin y sus aliados separatistas de Osetia del Sur.

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Moscú y Washington elevaron una vez más el tono. En uno de los gestos más firmes del apoyo de Estados Unidos a Georgia, el presidente George W. Bush envió a la ex república soviética a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y un avión con ayuda humanitaria. Los observadores destacaron que este último gesto supone,en los hechos, la entrada de militares norteamericanos a ese pequeño país, que eventualmente podrían servir para tareas de organización y adiestramiento. «Rusia debe mantener su palabra y actuar para terminar esta crisis», aseveró el mandatario.

El presidente explicó que un avión C-17 estaba de camino a Georgia y en los próximos días aviones y buques de la Marina transportarán allí más asistencia y medicamentos.

El mandatario compareció en la Casa Blanca después de que el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, criticara en una entrevista con la cadena CNN la respuesta de Washington, la cual, a su entender, fue demasiado «suave» al principio del conflicto.

La crisis se desató el viernes cuando Georgia invadió la región de Osetia del Sur, que busca su independencia y anexión a Rusia.

Más dura, Rice aseguró que «debo decir que los informes no son esperanzadores acerca del respeto de Rusia al cese del fuego. Eso sólo servirá para profundizar el aislamiento al que se está dirigiendo». Moscú se «excedió seriamente» en su respuesta, añadió.

«Realmente creo que los rusos entienden que llevar esto al límite tendrá consecuencias significativas para su posición en el sistema internacional», advirtió Rice.

La secretaria de Estado explicó que el mundo de hoy no es el de 1968, cuando Rusia invadió a la entonces Checoslovaquia y ocupó su capital «saliéndose con la suya». «Las cosas han cambiado», enfatizó Rice.

Por su parte, el Kremlin conminó a EE.UU. a que se defina entre la continuidad de su «proyecto virtual» de alianza con el gobierno georgiano o «una labor conjunta con Rusia» en importantes temas internacionales «que exigen de verdad una acción colectiva», según señaló el canciller Serguei Lavrov.

Por su parte, el presidente Saakashvili acusó a Rusia de no estar interesada en un alto el fuego, debido a que los tanques rusos «continúan su lento y seguro avance sobre Tiflis», señaló. «Ellos persisten en estrangular nuestra democracia. Moscú no está interesada en un diálogo con la dirigencia de Georgia», continuó Saakashvili. «De cualquier modo terminarán con nosotros», agregó el presidente.   

  • Testigos

    En tanto, testigos confirmaron las denuncias del gobierno de Tiflis de que centenares de soldados rusos y separatistas sudosetios sembraron el terror en aldeas cercanas a la ciudad georgiana de Gori (ver nota aparte).

    La organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) indicó que sus observadores en Osetia del Sur asistieron a «terribles escenas de destrucción en cuatro aldeas que estaban pobladas únicamente por habitantes de etnia georgiana».

    En tanto, unos 60 tanques, blindados y camiones militares rusos fueron avistados en la carretera que va de Gori a la capital georgiana. Rusia negó que la columna se dirigiera a Tiflis y aseguró que estaba en Gori sólo para desactivar los arsenales de armas georgianos. También indicó haber derribado dos aviones sin piloto sobre la capital de Osetia del Sur, Tsjinvali.

    El martes, Georgia y Rusia aceptaron un plan de paz presentado por la presidencia francesa de la Unión Europea (UE), que estipula que las fuerzas georgianas deben regresar «a su lugar habitual de acuartelamiento» y que el ejército ruso debe retirarse «a las líneas anteriores» al inicio del conflicto.

    Según Rusia, 2.000 civiles sudosetios murieron desde el inicio de la ofensiva georgiana, el jueves de la semana pasada.
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