11 de mayo 2004 - 00:00

Próxima visita a Italia, motivo de otra polémica

Roma (AFP, ANSA, EFE) - Las revelaciones de casos de torturas y de malos tratos a prisioneros iraquíes por parte de militares estadounidenses suscitan desconcierto dentro del gobierno italiano de Silvio Berlusconi, que se apresta a recibir el 4 de junio con gran pompa al presidente estadounidense, George W. Bush.

«Estoy afligido por las humillaciones y sufrimientos infligidos por varios soldados estadounidenses a algunos prisioneros iraquíes», afirmó ayer Berlusconi, tras pedir «castigos ejemplares» para los culpables.

Representantes de varios partidos políticos pidieron la anulación de la visita de Bush (del 4 al 6 de junio) y anunciaron marchas de protesta contra los abusos en Irak.

«La visita del presidente Bush a Italia es inoportuna y debería ser anulada a raíz de las posibles violencias que puede desencadenar», afirmó Clemente Mastella, líder democristiano moderado del partido Alianza Popular-Udeur, de la oposición.

Bush tiene previsto participar en Roma en las ceremonias organizadas con ocasión del 60° aniversario de la liberación en 1944 de la capital italiana por parte de los aliados.

«El gobierno italiano debería anular el encuentro del 4 de junio con Bush hasta que no se aclare el caso de las torturas», aseguró, por su parte, el líder del partido Verde, Alfonso Pecoraro Scanio.

No sólo la oposición considera negativa la visita de Bush. Según fuentes no oficiales,
el Vaticano rechaza «por motivos técnicos» un encuentro con el papa Juan Pablo II.

Bush espera ser recibido por el pontífice en el palacio apostólico, pero el Papa parte el 5 y 6 de junio a Suiza, primer viaje al exterior en nueve meses, por lo que sólo puede reunirse con él el 4 de junio. La delicada salud del Papa y los numerosos compromisos de Bush con las autoridades italianas para ese día -se informó- dificultan el encuentro con el pontífice, quien se opuso a la guerra en Irak.

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