El resultado de este calculado impacto fue una grieta de más de siete centímetros en el borde del ala y daños en el recubrimiento térmico que protege a los trasbordadores durante la maniobra de reentrada a la atmósfera terrestre entre infernales temperaturas superiores a los 1.600 grados centígrados.
El accidente ocurrió el 16 de enero y en él fallecieron los siete tripulantes.
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