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El presidente liberiano, Charles Taylor, prometió luchar por su vida, en una muestra de desafío de parte de un ex líder guerrillero atacado por segunda vez en tres semanas, y bajo fuego internacional por acusaciones de crímenes de guerra.
"Estoy aquí con los hombres y mujeres en armas, alentándolos a pelear, a seguir peleando", dijo el miércoles a la radio local.
"La supervivencia de ustedes es mi supervivencia, mi supervivencia es la de ustedes".
La nueva ofensiva rebelde hizo añicos las esperanzas de poner fin a la más sangrienta guerra de Africa Occidental e incrementó el espectro de una última batalla brutal en las calles de la capital costera.
Civiles atemorizados huyeron de los suburbios vulnerables de Monrovia, donde más de 300 personas murieron en una ofensiva rebelde previamente este mes.
Miles de personas todavía están abarrotadas en el centro de la ciudad desde ese ataque.
No estuvo claro de inmediato cuán lejos llegaron el miércoles los Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia.
La última vez, estuvieron a cinco kilómetros del centro de la ciudad antes de ser repelidos.
Civiles dijeron que los rebeldes cruzaron el puente del río St Paul, a sólo 10 kilómetros del centro, pero esto no fue confirmado de inmediato.
"Lo que los rebeldes están intentando hacer ahora es lanzar misiles de largo alcance sobre algunas áreas de la ciudad", dijo una fuente militar.
Según residentes, algunos proyectiles ya había impactado la ciudad.
"Todos estamos atemorizados. Hay un intenso tiroteo y todos estamos aquí rezándole a Dios", dijo una mujer llamada Theresa.
Taylor acusó a los rebeldes de lanzar bombas de mortero hacia centros civiles, matando a mujeres y niños.
Los combates prácticamente hundieron una tregua acordada hace una semana, y arrojan dudas sobre conversaciones en Ghana que se suponía condujeran rápidamente a un acuerdo de paz amplio.
Los liberianos tenían la esperanza de que el acuerdo de la semana pasada allanara el camino para el fin de una guerra que ha devastado el país y generado un ejército de combatientes despiadados que propagan el caos por toda la región.
Pero en la aterrada capital, nadie ha olvidado que más de una decena de acuerdos fueron firmados y rotos durante un conflicto civil que dejó 200.000 muertos en la década de 1990.
Fundada como un refugio seguro para los esclavos estadounidenses liberados en el siglo XIX, Liberia ha vivido sumida en el caos y la violencia desde 1989.
Dos facciones rebeldes que controlan más de 60 por ciento del país están decididas a deshacerse de Taylor, quien ha sido acusado por una corte respaldada por la ONU de crímenes de guerra en Sierra Leona.
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