La policía londinense lanzó ayer un operativo de seguridad sin precedentes en el subterráneo.
Se produjo en medio de persistentes temores a un nuevo atentado islamista y, según
se anunció, para dar mayor seguridad a los usuarios.
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En su comparecencia ante el organismo de control de la policía, Blair aseguró que está decidido «a capturar a los responsables» del ataque frustrado, de los cuales, hasta ahora, sólo uno fue detenido como sospechoso.
Ian Blair alabó la labor de sus agentes durante la investigación de los primeros atentados, ocurridos en Londres el pasado 7 de julio y que causaron la muerte de 56 personas, incluidos los cuatro terroristas, y unos 700 heridos.
Sobre la investigación de los atentados de la semana pasada, señaló que la policía recibió unas 5.000 llamadas de información del público, tomó cerca de 1.800 declaraciones a testigos y se encuentra analizando 15.000 imágenes de cámaras de circuito cerrado.
Subrayó que los atentados fallidos no deben interpretarse como «una indicación de que los terroristas están debilitados», sino que, el hecho de que las bombas depositadas no explotaran, fue «sólo un error».
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