El primer ministro Andy Burnham defendió que Reino Unido se convierta en un "socio de confianza" del programa "Fabricado en Europa" de la Unión Europea y pidió evitar una confrontación que podría afectar a la industria automovilística británica.
El Reino Unido busca establecerse como un “socio de confianza” del programa “Fabricado en Europa”. Además, alertó por el impacto que tendría quedar excluido sobre la industria automovilística.
Archivo. Burnham busca acercar partes entre el Reino Unido y la UE.
El primer ministro Andy Burnham defendió que Reino Unido se convierta en un "socio de confianza" del programa "Fabricado en Europa" de la Unión Europea y pidió evitar una confrontación que podría afectar a la industria automovilística británica.
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La iniciativa, conocida como "Made in Europe", busca reducir la dependencia de componentes chinos mediante la prioridad a productos fabricados en Europa. El esquema genera preocupación en Reino Unido, cuya industria automotriz abastece cadenas de suministro de la UE y comercializa vehículos en distintos países del bloque.
En este escenario - y a pesar de estar fuera del bloque - Burnham planteará la posibilidad de que el Reino Unido tenga acceso al programa durante su viaje a Nueva York, donde participará de su primera Asamblea General de las Naciones Unidas. En ese marco, se espera que mantenga un encuentro con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
"El conflicto de Europa no es con nosotros. Ambos sufrimos los mismos efectos que otros países, especialmente en el sector del acero", aseguró el mandatario el pasado lunes durante el vuelo hacia Nueva York.
Reino Unido sostiene que el programa podría alterar las cadenas de suministro y generar barreras comerciales innecesarias entre el país y algunos miembros de la UE. Por eso, Burnham pidió evitar nuevos "daños colaterales".
También expresó preocupación por la posibilidad de que Reino Unido quede fuera de otro programa europeo, luego del fracaso de las negociaciones para incorporarse al fondo de defensa Safe de la UE. "Nuestro argumento es el siguiente: no somos sus enemigos… No somos el problema", aseguró en referencia al programa.
"Trabajemos por un enfoque de colaboración de confianza que no genere problemas donde no los había y en el que compartimos una causa común", sentenció.
La Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT, por sus siglas en inglés) advirtió el martes que excluir a Reino Unido de las disposiciones propuestas por la UE para el "Fabricado en Europa" pondría en riesgo a su industria automovilística y su aporte a la economía del bloque.
Según la SMMT, el intercambio comercial entre Reino Unido y la UE en el sector alcanza los 80.000 millones de euros anuales. La interdependencia de las cadenas de suministro implica que los fabricantes europeos también podrían verse afectados si Reino Unido queda fuera de la iniciativa.
El director ejecutivo de la SMMT, Mike Hawes, calificó la posibilidad como un gol en propia puerta: "Debilitaría la competitividad, reduciría la escala y limitaría las opciones de los consumidores".
La discusión sobre el lugar de Reino Unido dentro del programa se suma a las diferencias que persisten desde el referéndum de 2016, cuando el país votó a favor de abandonar la UE. Quienes respaldaron la salida sostenían que Reino Unido tendría mayor libertad para comerciar con países de rápido crecimiento de todo el mundo.
Desde entonces, el avance de China, la imprevisibilidad de Estados Unidos bajo el mando de Donald Trump y la rápida innovación tecnológica volvieron a poner esa decisión en el centro del debate.