La Europa ampliada, «más rica en diversidad, pero también más heterogénea», necesitará el «motor franco-alemán», y la voz de París y Berlín ha de «levantarse para proponer e innovar, para abrir un camino a esta nueva Europa», dijo Chirac en su intervención. Esa Europa, añadió, necesitará un «centro de gravedad» frente a retos como la ampliación, los conflictos inter-nacionales y la globalización. En sus discursos, interrumpidos por los aplausos, tanto Chirac como Schröder resaltaron la importancia del tratado que en 1963 firmaron
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