Renunció el presidente del Senado brasileño y salvó su escaño
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Renán Calheiros.
El senador Jefferson Peres, quien redactó el informe que pidió el desafuero de Calheiros, fue duro al intervenir ante el plenario e instó a "no olvidar" una reciente encuesta, según la cual "los corruptos son lo que más avergüenza a los jóvenes" brasileños.
En su defensa, Calheiros insistió en que todas las acusaciones que se han vertido en su contra durante los últimos meses han sido "infamias jamás probadas" y que es "víctima" de una "persecución" por "intrigas políticas" de su estado natal de Alagoas.
La renuncia de Calheiros desató apetitos por el cargo en el PMDB, que tiene todas las cartas como para elegir a uno de sus senadores para sustituirle en la presidencia del Senado, desde la que se controlan los ritmos y la pauta de ese órgano legislativo.
El presidente del PMDB, Valdir Raupp, reconoció que el partido tiene "tres candidatos" y convocó a una reunión mañana para decidir por alguno de ellos.
Los procesos contra Calheiros han mantenido casi paralizado al Senado en los últimos seis meses y se han desarrollado con momentos de tensión política, pero también con otros dignos de alguna de las telenovelas que Brasil exporta al mundo.
Uno de los momentos más melodramáticos de lo que Calheiros ha definido como "calvario" fue el pasado 28 de mayo, cuando reconoció ante el plenario que, como había denunciado la revista Veja, tenía una hija producto de un oculto romance con la periodista Mónica Veloso.
"Lamento confesar en público un pecado que solo debía comentar en un confesionario", declaró Calheiros en una sesión a la que invitó incluso a su esposa, que derramaba lágrimas y luego manifestó ante la prensa que perdonaba la traición.
Por ese caso, recreado en forma jocosa en una exitosa telenovela que terminó días después del proceso, fue llevado al primer juicio político, en el que acabó absuelto por la mayoría de los senadores.
El proceso también tuvo ribetes escandalosos por la decisión de Veloso de aprovechar su fama de "ex amante" del presidente del Senado para aceptar una oferta de la revista Playboy y aparecer completamente desnuda e insinuante en sus páginas.
La revista fue motivo de burlas durante semanas y, cuando salió a la calle, muchos parlamentarios, sobre todo de oposición, hicieron largas y risueñas filas frente al quiosco del Congreso y amenazaron, aunque luego no lo hicieron, con empapelar las paredes del plenario con las fotos de Veloso desnuda.




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