Renunció el presidente liberiano y abandonó el país

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Si Dios lo quiere, volveré", declaró Charles Taylor al terminar un largo discurso en la ceremonia de traspaso de poder a su vicepresidente Moses Blah en Monrovia.

"Si Charles Taylor es un problema, puede irse en un abrir y cerrar de ojos", había indicado al iniciar su largo discurso en el palacio presidencial.

Esta jornada, según considera el renunciante jefe de Estado, marca "una nueva etapa para aliviar el sufrimiento de la población de esta nación".

"Sonrío hoy, ya que veo dos cosas que anhelaba para Liberia: la primera, la población vivirá, la segunda, conocerá la paz".

"Tenemos que dejar el pasado detrás", agregó Taylor que se mostró seguro con que la "Historia será benévola" con él.

Presentándose como un "chivo emisario", Taylor estimó que "la presidencia no tiene importancia: lo que debe contar por sobre todas las cosas es el pueblo".

Es por lo tanto esencial, según él, que la comunidad internacional aproveche la ocasión que se le presenta para ayudar a Liberia.

"Hoy no tenemos más excusas. Recemos para evitar que se produzca una nueva guerra", continuó Taylor que hace 14 años inició una sangrienta guerra civil en el país.

Desde mediados de julio Monrovia padeció intensas luchas entre rebeldes de los Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD) y los hombres leales al presidente Charles Taylor.

Los combates arrojaron un saldo de centenares de muertos y unos 250.000 desplazados que sobreviven en condiciones deplorables.

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