Retirada del príncipe Harry de Afganistán
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El príncipe Harry de Inglaterra.
"Tras haber analizado en detalle los peligros en la cadena operacional de comando, la decisión ha sido retirar de inmediato al príncipe Harry de Afganistán", indicó ayer un comunicado emitido en Londres.
El despliegue del príncipe Harry a Afganistán lo convirtió en el primer miembro de la Realeza británica en luchar en la línea de combate por más de un cuarto de siglo.
Su unidad del Regimiento de la Caballería Real luchó contra talibanes en Helmand, la provincia afgana donde se encuentra la mayoría de los 7.700 soldados británicos estacionados en ese país.
Bajo el acuerdo del gobierno con la prensa, un grupo de periodistas británicos visitó al príncipe en Afganistán, bajo estricta condición que el material de las entrevistas no fuera publicado hasta que Harry regresara a Gran Bretaña.
El plan fue ideado luego de la cancelación de un viaje del príncipe a Irak, el año pasado, que fue suspendido por los temores de amenazas generados por la publicidad que recibió en los medios de prensa en su momento.
Dichas entrevistas pregrabadas fueron dadas a conocer este jueves, en conjunto con una serie de fotos y un video que lo muestra a Harry disparando una ametralladora, utilizando un teléfono especial militar, y subido a una moto de desierto.
En una de las entrevistas, el príncipe bromeó sobre el seudónimo con que lo conocen sus colegas "imán de balas", como también admitió que fue su abuela, la reina Isabel II, quien le informó que sería desplegado a Afganistán.
El hijo menor del príncipe Carlos y la princesa Diana admitió que su envío lo haría "blanco central" de ataque por parte de la insurgencia, y agregó que "todos aquellos que los apoyan (a los talibanes) querrán descuartizarme".
Harry dijo en otra entrevista que espera que su envío sea recibido por la opinión pública británica de forma positiva, y acusó a algunos comentadores televisivos locales que lo llamaron de cobarde por no haber ido a Irak, indicando "que deberán comerse sus palabras".
Por su parte, el primer ministro británico, Gordon Brown, calificó al príncipe como un "soldado ejemplar", que sirvió "con dedicación y gran tradición en nuestras fuerzas armadas".
Mientras, el comandante en jefe de la Armada británica, el general Richard Dannatt, criticó la filtración de la noticia a la prensa, aunque dijo que los últimos dos meses demostraron que "es perfectamente posible" que Harry sirva en las fuerzas armadas del mismo modo que otros soldados y oficiales de su rango y experiencia.
El príncipe, que había amenazado con abandonar para siempre la Armada por la negativa para enviárselo a Irak, se sometió a intensivos entrenamientos como controlador de ataques aéreos antes de su partida a Afganistán.
El nieto de la monarca pasó primero varias semanas en Garmsir, en la provincia de Helmand, operando a sólo unos 500 metros de donde estaban las posiciones talibanas.



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