Parte de los mineros poco antes del rescate (Foto: La Tercera)
A cuatro días del rescate de los 33 mineros de Copiapó, el diario chileno La Tercera publicó fotos inéditas de los momentos previos a la salida de los trabajadores. Revisaciones médicas, charlas y la ansiedad ante la espera quedaron retratadas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En tanto, los mineros tratan de recuperar sus vidas normales en el primer fin de semana que pasan en la superficie, mientras guardan un pacto de silencio sobre los detalles de la supervivencia bajo tierra de dos meses que dejó al mundo boquiabierto.
En medio del acoso de decenas de periodistas, casi todos los 33 mineros rescatados el miércoles de las entrañas de la mina en el Desierto de Atacama, despertaron el sábado en sus casas sin querer abundar en los pormenores de su desventura. "De eso no vamos a hablar", dijo el minero Mario Gómez.
Los mineros, que se convirtieron en celebridades después de su asombrosa historia de supervivencia, quieren mantener secretos que sirvan para los proyectos que planean hacer en el futuro, dijo en rueda de prensa Juan Illanes junto a seis de sus colegas en la norteña ciudad de Copiapó, vecina a la mina.
Uno de los sobrevivientes, Víctor Segovia, registró desde dentro de la sofocante y húmeda mina San José los pormenores de la odisea que empezó el 5 de agosto, y productores se disputan su diario para llevarlo incluso hasta la pantalla grande. Como en toda familia, dijo el minero devenido en cronista, después de un tiempo de estar juntos estallaron los problemas y las peleas, pero no quiso dar otros detalles.
"Tenemos un compromiso y debemos cumplirlo. Obviamente se viola si se filtran cosas, Dios quiera que termine (las filtraciones)", dijo el sábado por su parte el minero Omar Reygadas. "Hicimos un compromiso y lo vamos a cumplir", acotó.
Cuando el derrumbe hizo colapsar la mina de cobre y oro, todos los daban por muertos. Pero racionaron pescado y tomaron agua contaminada durante más de dos semanas bajo 700 metros de roca, hasta que una sonda de los rescatistas dio con el sitio y pudieron enviar un papel a la superficie asegurando que los 33 estaban bien.
A partir de ese momento se mantuvieron en contacto con la superficie con la sonda que, como cordón umbilical, les llevaba comida, juegos, medicinas y cartas de sus familias.
El pacto de silencio envuelve las dos primeras semanas en las penumbras del yacimiento, pero los mineros reconocieron que hubo disputas de liderazgo en las fauces de la tierra.
"Todos los momentos que vivimos allá abajo fueron bien complicados, sobre todo los primeros 17 días, pero no puedo referirme más a eso", dijo el minero Yonni Barrios, en declaraciones al periódico local El Mercurio.
Dejá tu comentario