Washington (DPA, AFP) - Llora, se tira del pelo, se toma la cabeza y se levanta la característica camisa naranja de prisionero para mostrar heridas: la opinión pública entró ayer en contacto por primera vez con un interrogatorio en el campo de detención estadounidense de la bahía de Guantánamo, Cuba.
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Las imágenes son especialmente duras (foto). El presunto terrorista, Omar Khadr, un adolescente canadiense de 16 años, es el más joven del centro. Está acusado de haber matado a un soldado estadounidense en Afganistán. Y dice haber sido forzado con torturas a confesar falsamente.
El video, mostrado ayer parcialmente por televisión e Internet, data de 2003. Según los medios, fue filmado por funcionarios de seguridad estadounidenses, pero el interrogatorio fue llevado a cabo por expertos del servicio secreto canadiense. Se trata de una excepción: el Pentágono suele reservarse esta tarea a los estadounidenses.
Los DVD de los interrogatorios cayeron en manos de los abogados de Khadr, quienes pidieron a un tribunal canadiense su difusión y pretenden usarlo como prueba de que el joven, hoy de 21 años y aún preso, confesó bajo presión.
Khadr está acusado de haber participado en un tiroteo contra las tropas estadounidenses en julio de 2002 y de haber matado a un efectivo con una granada de mano. El mismo recibió varios impactos de bala durante el enfrentamiento, estuvo cerca de morir y fue encontrado moribundo en los escombros de un complejo de viviendas bombardeado.
Buena parte del video emitido, entre otros, por la cadena estadounidense CNN o por la británica BBC, está borroso y con un sonido defectuoso. Sin embargo, llega a escucharse cuando se le pregunta a Khadr qué sabe de la red terrorista Al-Qaeda. El joven comienza a sollozar.
En otro momento, asegura que no puede mover los brazos, que aún sufre por las heridas que recibió en el tiroteo y que en Guantánamo no recibe tratamiento médico adecuado. Luego se levanta la camisa y muestra las cicatrices de los disparos. «A mi juicio se ve que están curándose bien», dice el interrogador. «Les doy igual», espeta el joven.
En otro fragmento, Khadr se queja de problemas en la vista: «¡He perdido los ojos, he perdido los pies, todo!», dice llorando. El interrogador responde con sequedad: «No. Todavía tienes los ojos. Tus pies siguen en el extremo de tus piernas». El joven se mueve entonces hacia adelante y atrás con el tronco y se tapa la cara con las manos: «Ayúdenme», solloza en varias ocasiones.
Según los medios, en otro momento del interrogatorio denuncia que fue torturado poco después de su detención en Bagram, Afganistán, y pide regresar a Canadá y que lo protejan de los estadounidenses. «No puedo hacer nada», dice su interlocutor.
Los abogados eligieron unos diez minutos del total de siete horas de interrogatorio filmadas. El objetivo fue mostrar al mundo lo desesperado que se encuentra Khadr y lo joven que es.
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