26 de febrero 2003 - 00:00

Rio: persisten los ataques y piden su militarización

Una mujer camina dentro de un supermercado baleado por narcotraficantes en Rio de Janeiro. Pese al fuerte despliegue policial, volvieron a producirse atentados.
Una mujer camina dentro de un supermercado baleado por narcotraficantes en Rio de Janeiro. Pese al fuerte despliegue policial, volvieron a producirse atentados.
Rio de Janeiro (ANSA, AFP, Reuters, EFE) - En medio de nuevos atentados de bandas armadas de narcotraficantes y de crecientes pedidos de militarización de la ciudad, las autoridades de Rio de Janeiro dispusieron ayer un impactante operativo de seguridad en las calles para restaurar la tranquilidad de la población durante el Carnaval.

En el segundo día consecutivo de incidentes, presuntos narcotraficantes del Comando Vermelho (Comando Rojo) quemaron ayer tres autobuses del servicio de transporte y ametrallaron dos importantes centros comerciales.

Rio de Janeiro había vivido un día de horror el lunes cuando, según las autoridades, traficantes de drogas orquestaron acciones simultáneas en amplias zonas de la ciudad, muchas de ellas turísticas, en las que incendiaron por lo menos 16 autobuses y arrojaron bombas y granadas de gas lacrimógeno contra edificios particulares. Los hechos de violencia dejaron el lunes 70 detenidos y daños económicos por más de 14 millones de dólares.

• Disparos

En la madrugada de ayer las fachadas del centro comercial Norte Shopping y el supermercado Bon Marché, en la zona norte de la ciudad, recibieron más de 20 disparos, en lo que la policía calificó de un acto de represalia por no respetar las órdenes de los traficantes para que cerraran sus puertas.

Las autoridades ordenaron una gigantesca movilización de fuerzas de seguridad en las calles de Rio, donde cerca de 16.000 policías se han apostado para prevenir nuevas acciones violentas.


«Yo pienso que la situación en la ciudad está bajo control. De cualquier manera, los batallones de la Policía Militar se encuentran en estado de alerta y tenemos 16.000 hombres en las calles para que la población se sienta segura», dijo el comandante general de la Policía Militar del estado de Rio de Janeiro,-Renato Hottz. Ese númerode uniformados representaexactamente el doble del personal de la Policía Militar que habitualmente patrulla las calles de la ciudad.

En la mañana de ayer era posible ver patrullas apostados en las entradas de las 'favelas' (barrios marginales), en los accesos a las principales avenidas de la ciudad y en las terminales de autobuses.

La gobernadora del estado de Rio de Janeiro,
Rosinha Matheus, dijo ayer que «la policía continúa vigilante, y la situación está bajo control». Para el secretario de Turismo de Rio, José Eduardo Guinle, lo ocurrido el lunes es « lamentable», ante la alta inversión en campañas publicitarias para mejorar la imagen de la ciudad en todo el mundo. «Espero que el Carnaval y el buen humor de los habitantes de Rio de Janeiro disiparán la mala impresión de los turistas», dijo Guinle.

El sector hotelero aguarda unos 400.000 turistas (locales y extranjeros) durante el Carnaval, alrededor de 10% más que el año pasado, y por ello para las autoridades de Rio de Janeiro garantizar la paz social es esencial.

Por su parte,
el secretario de Seguridad Pública de Rio de Janeiro, el coronel Josias Quintal, defendió la idea de que las fuerzas armadas auxilien en el combate a la violencia, ya que con la ocupación militar en zonas críticas la acción policial sería facilitada. «La policía no puede ser omnipresente. Rio tiene 650 favelas y, matemáticamente, no tenemos cómo vigilar toda la ciudad», dijo.

Según Quintal, la propia Constitución brasileña prevé la posibilidad de que las fuerzas armadas puedan cooperar con la policía, en ocasiones excepcionales, en la tarea de garantizar el orden público.

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