En realidad, la crisis alcanzó una dinámica que pareció no haber sido prevista por el presidente: el martes, antes de viajar a Panamá, Cardoso calificó el enojo de sus aliados como «una tormenta en un vaso de agua». Al día siguiente, cuando comprendió que la amenaza del PFL venía en serio, cambió toda su agenda en Panamá y hasta acortó su visita para intentar una negociación de última hora.
Nada de eso fue suficiente: el PFL, un partido acostumbrado a manejar poder, decidió retirar sus cuatro ministros y más de 2.000 funcionarios ante el pedido de su candidata a presidente,
Dejá tu comentario