Moscú - Los fabricantes de la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V denunciaron ayer como “política” la decisión de las autoridades regulatorias del Gobierno brasileño de no autorizar la importación del fármaco.
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“Los retrasos de Anvisa (la agencia reguladora sanitaria de Brasil) en la aprobación de la Sputnik V son lamentablemente de orden político y no tienen nada que ver con el acceso a la información o con aspectos científicos”, se lee en la cuenta en Twitter de la vacuna rusa.
“El Departamento de Salud de Estados Unidos, en su informe anual de 2020 emitido hace varios meses, declaró públicamente que el agregado sanitario de Estados Unidos ‘había convencido a Brasil de rechazar la vacuna rusa’”, señaló.
El regulador sanitario de Brasil negó el lunes un pedido de varios estados del país para importar la Sputnik V por considerar que le faltan datos técnicos para verificar su seguridad y eficacia.
Los cinco directores de la Anvisa siguieron la recomendación del área técnica del organismo, que señaló varias “incertidumbres” sobre el inmunizante, que todavía no fue aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ni la FDA (Administración Federal de Alimentos y Medicamentos) de Estados Unidos.
Además de en Rusia, la vacuna se administra en 60 países, entre ellos la Argentina, México y Hungría. Estados federados de Alemania han demostrado interés por adquirirla, ad referendum de la validación por parte de la EM.
En febrero, la prestigiosa revista médica The Lancet, validó los datos de la investigación de la vacuna y constató que su eficacia era del 91,6%, un dato que disipó las dudas sobre su fiabilidad.




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