La Haya (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Un toxicólogo holandés afirmó ayer que el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, fallecido el sábado en su celda de un infarto de miocardio, tomó de manera deliberada un medicamento contraindicado, mientras que Rusia puso en entredicho la autopsia practicada en La Haya.
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El elemento más novedoso llegó ayer de manos de Ronald Uges, quien afirmó que unos análisis de sangre efectuados hace dos semanas a Milosevic mostraron que éste tomaba un medicamento que contiene rifampicina, fármaco que anula el efecto de los tratamientos contra la hipertensión.
«Tomó ese medicamento por su cuenta y lo hizo para obtener así un viaje de ida a Moscú», agregó, sin aportar prueba alguna de que el ex dictador, apodado el «Carnicero de los Balcanes» por las matanzas y las operaciones de «limpieza étnica» que ordenó, decidiese ingerir voluntariamente esa sustancia.
Milosevic había pedido en diciembre al TPI su traslado a Moscú para someterse a cuidados médicos, pero le fue denegada la solicitud por considerarse que recibía el tratamiento adecuado en La Haya y existía el riesgo de que no regresase.
Moscú asegura que su embajada en Holanda recibió el sábado, día de su muerte, una carta del ex presidente en la que se quejaba de que el tratamientoadministrado por los médicos del TPI era «nocivo para su salud» y reiteraba su deseo de viajar a Rusia.
Además, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, puso en duda la autopsia realizada el domingo, cuyas conclusiones preliminares mencionan un infarto de miocardio.
• Funeral
«Si ellos no nos creyeron cuando Rusia ofreció garantías para atender a Milosevic en Moscú, también nosotros tenemos derecho a no creer y no confiar en los que hicieron este examen» anatómico, declaró, añadiendo que un equipo de médicos rusos viajará hoy a La Haya. Por otro lado, queda por resolver otro de los temas espinosos: su funeral. Su abogado Zdenko Tomanovic declaró que la familia de Milosevic tenía la intención de enterrarlo en Belgrado y que había pedido a las autoridades serbias que levantaran la orden de arresto internacional emitida contra su viuda, Mirjana, a quien se acusa de abuso de poder desde 2003, para que pudiera asistir.
No obstante, el presidente de Serbia, Boris Tadic, ya descartó la celebración de funerales de Estado, pese a las presiones de los círculos nacionalistas.
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