El estallido dio paso a un incendio que por el momento no ha sido controlado, aunque no causó víctimas.
«La explosión amenaza con crear problemas en la producción de electricidad en Bagdad. La gente vive ya un infierno y ahora será peor», dijo Dhatar al Khassab, director de la refinería de Al Doura, desde donde parte el combustible destinado a la central eléctrica que alimenta la capital.
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