Bagdad (ANSA, efe, Reuters) - En términos de catch, el presidente Saddam Hussein afirmó ayer que «romperá el cuello» de los norteamericanos en caso de que decidan atacar Irak y calificó a los Estados Unidos como «el diablo», al tiempo que funcionarios iraquíes recurrieron al argumento más repetido por los críticos de Washington, al afirmar que George W. Bush está «cegado por el petróleo».
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«Las Naciones Unidas deben asumir su responsabilidad de proteger a Irak de esta administración colonial que está cegada por la fiebre del petróleo», resumió el embajador iraquí ante la ONU, Mohamed Eldouri.
En tanto, en un discurso ante oficiales iraquíes y transmitido por televisión, Hussein advirtió: «Si creen en sus ilusiones y atacan Irak, pagarán todas las consecuencias. No está en el interés del pueblo estadounidense sufrir daños a su reputación y a su economía».
«Si hablamos de este modo, no es porque les tengamos miedo, pero intentamos evitar al diablo, intentamos echarlo. Si después el diablo quiere venir, le romperemos el cuello.» «Si cometen la malvada agresión de que están hablando, su condición será mucho peor que ahora, sea en su reputación o en las consecuencias materiales», dijo el presidente iraquí.
Estas fueron las primeras réplicas de Saddam Hussein al discurso ante el Congreso del presidente estadounidense, en el que anunció que el 5 de febrero presentará pruebas de que Irak tiene armas prohibidas, lo que justificaría una acción militar unilateral.
«Combatiremos incluso con pistolas y fusiles», precisó Hussein, quien confirmó la existencia de una táctica militar basada en las «líneas defensivas múltiples».
En tanto, el informe presentado por el jefe de los inspectores en desarme de la ONU, Hans Blix, ante el Consejo de Seguridad, fue calificado de «desequilibrado e injusto» por el influyente diario iraquí «Babel», dirigido por el hijo mayor del presidente Saddam Hussein, Udai. «Ese documento desequilibrado e injusto hacia Irak habla de fallas y violaciones materiales. No sabemos de dónde ha sacado eso para incluirlas en su informe y darle ese impacto en los medios de comunicación», escribe el periódico.
Otro de los países aludidos en el discurso de Bush ante el Congreso fue Irán. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Kamal Jarazi, calificó de «infundadas, superficiales y equivocadas» las acusaciones hechas por el presidente estadounidense.
Bush aseguró ayer que en Irán «vemos a un gobierno que reprime a su pueblo, posee armas de destrucción masiva y apoya el terrorismo». Jarazi aseguró que los EE.UU. pretenden extender su hegemonía por todo el mundo y que Washington «manipula los asuntos de seguridad dentro y fuera del país, especialmente en Oriente Medio».
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