Washington (AFP) - El paradero de Saddam Hussein, sus hijos y sus principales colaboradores sigue siendo un misterio para el gobierno de los Estados Unidos, que está llevando a cabo una frenética búsqueda para dar con el recientemente derrocado líder iraquí.
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Los rumores que se desencadenaron luego del colapso del régimen de Bagdad aseguraban que Saddam se encontraba en su ciudad natal, Tikrit, en la embajada rusa en Bagdad, o en una ruta que lleva a Siria, que fue escenario ayer de duros combates. Otra de las alternativas que se manejaron es que Saddam estuviera directamente muerto.
«Nada ha cambiado en ese sentido. Su suerte es desconocida actualmente», dijo un alto funcionario estadounidense que solicitó conservar el anonimato.
Los investigadores estadounidenses visitaron los escombros de un edificio bombardeado en el distrito al-Mansour de Bagdad, que albergó un popular restorán, pero donde al parecer había también oficinas de los servicios de inteligencia iraquí.
Informados de que Saddam y sus hijos se encontraban allí, las fuerzas estadounidenses bombardearon el edificio 45 minutos después con un aparato B-1. Pero se cree que Saddam abandonó el edificio minutos antes del bombardeo, ya sea a través de un túnel o en un vehículo.
Funcionarios estadounidenses dijeron que el ADN puede ayudar a identificar restos, pero que la confirmación de la eventual muertede Hussein llegará en última instancia de personas cercanas a él. El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, apeló ayer a los iraquíes que tengan información sobre el régimen a presentarse ante sus fuerzas.
«Los dirigentes, en su mayoría, están ocultos, probablemente tratando de evitar a la propia población», dijo uno de los altos funcionarios estadounidenses, agregando que no tenía conocimiento de que «ninguno de los dirigentes iraquíes de los niveles más altos esté dando ese tipo de información».
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