Salir o no de Irak será una decisión ardua
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El teniente general Raymond Odierno, el número dos en la comandancia de las tropas norteamericanas en Irak, dijo el martes que la semana pasada había dejado el menor número de incidentes violentos contra civiles y fuerzas de seguridad en todo Irak en los últimos 15 meses.
Los habitantes de Bagdad también han vistouna fuerte caída en el número diario de atentados con bomba, ataques de mortero y tiroteos.Asimismo, las matanzas sectarias de los escuadrones de la muerte se han reducido a la mitad: de entre 40 y 50 por día a menos de 20, según cifras de la policía iraquí.
Pero los datos sobre la violencia son complejos. Por ejemplo, estadísticas compiladas por Brookings Institution, que destacan la existencia de «múltiples bombardeos fatales» en Irak, muestran una reducción de 50% en tales ataques entre febrero y agosto, pero la cifra de muertos se ha reducido levemente.
Según números provistos por los ministerios iraquíes, 1.773 civiles murieron en agosto, 8% más que en febrero.
Mientras algunos temen que estas medidas enérgicas sólo están retrasando una inevitable batalla entre grupos sectarios y étnicos de Irak, una pregunta acuciante es hasta cuándo los soldados de EE.UU. deberían o podrían sostener el refuerzo de sus operativos. Esto ya implicó un saldo sangriento: más de 600 soldados norteamericanos han muerto desde febrero.
La estrategia de EE.UU. se benefició con la rebelión de los líderes tribales sunitas contra Al-Qaeda. En su informe, Petraeus seguramente subrayará el éxito obtenido en la conflictiva provincia de Al Anbar, en su momento considerada perdidaa manos de los insurgentes sunitas. Pero destacados militares advierten que a menos que el gobierno chiita haga lo imposible para incorporar a los sunitas a su coalición, éstos podrían estar pronto luchando otra vez contra los soldados de EE.UU. e iraquíes.
Petraeus también dirá que las fuerzas norteamericanas han debilitado severamente a Al-Qaeda en Irak. Pero el movimiento terrorista ha demostrado ser resistente en el pasado y los comandantes estadounidenses enfatizan que la guerra no se ganará en el campo de batalla, sino fomentando la reconciliación nacional.




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