Sarkozy se puso firme y cedieron los desmanes
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Los disturbios empezaron el pasado domingo por la noche y el detonante fue la muerte de dos muchachos de Villiers-le-Bel que circulaban sin casco en moto, a gran velocidad, y que en un cruce colisionaron con un coche patrulla de la policía.
Después de dos noches consecutivas de graves actos de violencia, incluido el uso de armas de fuego por parte de los jóvenes contra la policía, un hecho sin precedentes en este tipo de disturbios, el gobierno desplegó ayer unos mil efectivos, mientras helicópteros equipados con potentes focos sobrevolaban la localidad. Se trató de una fuerza lo suficientemente disuasiva como para hacer bajar mucho ayer la intensidad y el número de incidentes.
El presidente Sarkozy se puso al frente de las decisiones para frenar los disturbios, tras su regreso de una gira por China.
«Aquellos que han asumido la responsabilidad de disparar a funcionarios se encontrarán ante el Tribunal Criminal» por «intento de asesinato», declaró Sarkozy tras visitar en el hospital a un comisario herido en los enfrentamientos.
La Justicia ya abrió una investigación por intento de homicidio contra dos policías heridos por impactos de perdigones el lunes.
Sarkozy aseguró que se encontrará a los autores de los hechos porque se «pondrán los medios que se necesiten» para conseguirlo.
«No es algo que se pueda tolerar», más allá del drama de los dos jóvenes que iban en motocicleta, agregó el jefe del Estado, quien presidió una reunión de crisis con sus principales ministros y hoy dará a conocer ante 2.000 policías sus «objetivos» en materia de seguridad.
Mientras tanto, un video filmado el domingo por un aficionado, justo después del choque entre el patrullero policial y la moto de los adolescentes, pondría en tela de juicio la versión oficial sobre el choque que desató los desmanes.
El video, un extracto del cual se mostró a la prensa, muestra el vehículo policial en el estado en que fue fotografiado luego por la prensa, con la parte derecha del capot torcida hacia arriba, con el parabrisas astillado y con el paragolpes delantero arrancado.
En la cinta se ve a los bomberos en torno a las dos víctimas del accidente y a varios policías a su alrededor. Una mujer policía ordena al videasta que deje de filmar, lo que éste rechaza.
Según Yassine Belattar, allegado a la familia de uno de los jóvenes muertos en el accidente, el video prueba que el coche no fue dañado por los jóvenes antes de la llegada de los uniformados.
Belattar estimó que el estado del coche prueba que «los policías no iban ni a 40 ni a 50 kilómetros por hora», como lo había afirmado el organismo de control policial, sugiriendo responsabilidad de los agentes en el accidente.
El domingo en la noche, habitantes de Villier-le-Bel, suburbio en el noroeste de París donde se produjo el choque y luego los disturbios, acusaron a los policías comprometidos en la colisión de haber abandonado a los jóvenes heridos antes de que llegaran los bomberos.


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