Jóvenes con banderas libanesas llegaban caminando a la Plaza de los Mártires para adelantarse a la prohibición de cualquier tipo de manifestación a partir de las 5 hora local que había anunciado el ministro del Interior, «¡Vamos a distribuir mantas, nos quedamos aquí!», exclamaba uno de los manifestantes a través de un altavoz. Desde hace 12 días, miles de personas se reúnen cada noche para reclamar la verdad sobre el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri y la retirada de las tropas sirias de Líbano. Pero el desafío a la prohibición oficial de realizar manifestaciones incrementó drásticamente la tensión política. Siria mantiene en el Líbano 15.000 soldados a los que presenta como garantes de la paz entre los tres sectores confesionales en que está dividido el país: cristianos maronistas y musulmanes chiitas y sunnitas.
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