18 de enero 2011 - 22:23

Se complica la transición en Túnez: renunciaron cuatros ministros del nuevo Gobierno

Nuevas protestas sociales y la renuncia de dos ministros afines al principal sindicato, complican la transición en Túnez.
Nuevas protestas sociales y la renuncia de dos ministros afines al principal sindicato, complican la transición en Túnez.
El nuevo Gobierno de coalición de Túnez afrontó su primer problema, cuando cuatro ministros dimitieron y un partido opositor amenazó con retirarse, minando los esfuerzos para restaurar la estabilidad y poner fin a los disturbios en las calles.

El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, incluyó a líderes opositores en la coalición formada el lunes, después de que el presidente Zine alAbidine Ben Ali huyera a Arabia Saudita tras semanas de protestas callejeras.

Pero figuras clave de la vieja guardia mantuvieron sus puestos, irritando a muchos nominados de la oposición y a los manifestantes callejeros, quienes vieron en la decisión un ardid para negarles los frutos de la "Revolución Jazmín".

En un intento por terminar la disputa, Ghannouchi y el presidente en funciones, Fouad Mebazza, renunciaron al partido, la Agrupación Constitucional Democrática (RCD), que durante mucho tiempo fue el vehículo del gobierno autoritario de Ben Ali.

Para uno de los nuevos ministros rebeldes, Mustafa Ben Jaafar, esa medida podría ser suficiente para tentarlo a regresar y asistir el miércoles a la primera reunión de gabinete, dijo una fuente cercana a Ben Jaafar.

Pero el sindicato UGTT respondió inmediatamente que, aunque es un paso positivo, no es lo suficiente para revocar su decisión de retirar a sus tres miembros del nuevo gobierno de unidad.

Sin embargo, los problemas en la calle están disminuyendo. La policía en la capital lanzó en repetidas ocasiones gases lacrimógenos intentando dispersar una protesta de varios cientos de partidarios de la oposición y sindicalistas que calificaron al nuevo gobierno de "artificial".

Pero por la tarde, residentes cercanos, irritados por el gas, estaban exigiendo a los manifestantes que se marchasen a casa.

Las semanas de protestas contra la pobreza y el desempleo en Túnez que obligaron a la salida de Ben Ali sacudieron a todo el mundo árabe, cuyos líderes autocráticos encabezan gobiernos igualmente represivos.

En la vecina Libia, la más reciente muestra de tensión entre reformistas y conservadores en torno al veterano líder Muammar Gaddafi, una agencia de noticias relacionada con un hijo de Gaddafi expresó las quejas populares sobre corrupción y desperdicio de fondos en el Ejército.

Evidenciando la preocupación de los mercados financieros, Standard and Poor's dijo que podría rebajar el índice de crédito de Túnez.

Abid al-Briki, del sindicato UGTT, dijo que aún quiere ver a todos los ministros del gabinete de Ben Ali fuera del gobierno, aunque haría una excepción en el caso del primer ministro Ghannouchi: "Esto es en respuesta a las demandas de la gente en las calles", dijo Briki.

El partido opositor Ettajdid también abandonará la coalición si los ministros del partido RCD no dejan la formación y devuelven al estado todas las propiedades que obtuvieron a través del mismo, dijo la televisión estatal.

El líder de Ettajdid, Ahmed Ibrahim, fue nombrado ministro de educación superior.En las calles, los manifestantes insistían en que los ministros que habían ejercido bajo el mandato de Ben Ali no tenían hueco en el Gobierno:

Ghannouchi defendió a su Gobierno, diciendo que había conservado a algunos ministros porque eran necesarios en los preparativos para las elecciones, previstas en los próximos dos meses. El primer ministro dijo que los jefes de las carteras de Defensa, Interior, Hacienda y Relaciones Exteriores de Ben Ali mantendrían sus cargos en el nuevo gabinete.

"Hemos tratado de aunar una mezcla que tenga en cuenta las diferentes fuerzas en el país para crear las condiciones para ser capaces de iniciar las reformas", dijo Ghannouchi a la cadena de radio Europe 1.

El martes, en algunas zonas de Túnez los vecinos se organizaron par limpiar los daños dejados por varios días de manifestaciones.

El Gobierno dice que al menos 78 personas han muerto en las protestas, y el costo de los daños y la pérdida de negocios se estima en 2.000 millones de dólares.

Ghannouchi prometió liberar a todos los prisioneros políticos e investigar a los sospechosos de corrupción. Aquellos detrás de la muerte de los manifestantes enfrentarían la justicia.

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