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5 de noviembre 2008 - 00:00

SE IMPONÍA OBAMA Y EE.UU. SE ENCAMINA A UN CAMBIO DE ÉPOCA

Tal como lo habían anticipado las encuestas previas, el demócrata Barack Obama se encaminaba anoche hacia un histórico triunfo. Se impuso en estados cruciales, como Pennsylvania y Ohio, lo que, sumado al triunfo en sus bastiones de la Costa Este y una esperada victoria en California, lo dejaba cerca de la mayoría absoluta en el Colegio Electoral. Al cierre de esta edición, el republicano John McCain aún daba pelea en algunos estados importantes, como Florida, de cuyo resultado dependía su suerte. Sorprendía, en ese sentido, que la ventaja del opositor en voto popular era mucho más reducida que lo esperado, lo que señalaba el buen desempeño de John McCain y suscitaba la duda de qué habría pasado en un contexto económico más benigno. Por otro lado, si bien los demócratas se imponían en ambas cámaras del Congreso, no lograban en la de Representantes los 60 votos necesarios para ganar en votaciones especiales. Con todo, el solo hecho de que un hombre de raza negra sea presidente de EE.UU. ya marca una nueva era. Pero, además, Obama se empeñó durante toda su campaña por prometer un profundo cambio político en Washington, algo que puede ayudar decisivamente a restaurar la confianza, muy necesaria para que el país supere su crisis financiera y acorte los plazos para la salida de la recesión. Ayer Wall Street se anticipó al resultado electoral con una suba de 3,3%.

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Barack Hussein Obama
Nueva York - A sus 47 años, Barack Hussein Obama se acercaba anoche al sueño de convertirse en el primer presidente negro de la historia en Estados Unidos. Distintos datos, que incluían tanto recuentos de votos en los estados del centro y el este del país como encuestas a boca de urna, confirmaban que el senador demócrata por Illinois se imponía al republicano John McCain en la carrera por lograr la mayoría de 270 votos en el Colegio Electoral.

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Los datos parciales no confirmaban la abrumadora victoria demócrata en voto popular que habían pronosticado las encuestas, aunque sí le otorgaban varios estados clave.

McCain, que dio pelea como candidato oficialista atado a un gobierno que entró hace dos años en un severo descrédito, mantenía algunos de los baluartes del Partido Republicano, como Kentucky, Tennessee o Alabama.

Mientras, la pelea era voto a voto en Indiana, donde George W. Bush ganó por 21 puntos a John Kerry hace cuatro años, y arrebataba a su rival un bastión como Carolina del Norte, Ohio y el crucial estado de Pennsylvania, distrito al que los republicanos habían dedicado esfuerzos estratégicos y económicos.

Florida, una vez más, mantenía un resultado cerrado. Minnesota se volcaba al lado demócrata.

Desde el comienzo del día, la asistencia a las mesas de votación, con inusuales demoras en las filas de sufragantes en algunos estados, permitía avizorar que la participación electoral rondaría un récord. El interés de los votantes quedó demostrado durante la campaña, en un contexto de crisis económica, sumado a las personalidades de los candidatos en liza y a las pasiones que genera, hacia uno y otro lado, el gobierno de Bush.

Los sondeos habían anunciado que Obama tenía un marcado atractivo entre sectores que habitualmente son más reticentes a acercarse a las urnas, como los primeros votantes y las minorías de negros e hispanos. McCain, por su parte, según un sondeo sobre Carolina del Sur (donde vencía), habría prevalecido entre los votantes masculinos blancos, adultos y evangélicos.

Aunque se registraron problemas técnicos menores en algunos distritos, nadie hablaba anoche de fraude o recuento turbio, un fantasma que sí fue mencionado en las elecciones de 2000 y, en menor medida, 2004, ganadas ambas por Bush.

El desempeño de Obama permitía anticipar varias conclusiones. La primera es que, más allá de la conformación definitiva del Colegio Electoral, Estados Unidos superó una prueba que vale tanto dentro de estas fronteras como para el exterior. A lo largo de las extensas primarias demócratas y, luego, en una tensa campaña presidencial, fueron muchos los analistas de diverso signo que advirtieron como casi imposible que el país eligiera a un presidente negro.

Sin esperar que avanzara el escrutinio, una multitud se lanzaba anoche al Grant Park de Chicago, la ciudad en la que reside este abogado y politólogo formado en las mejores universidades del país. Algunas iglesias y otros recintos congregaban en diversas partes del país para cantar música gospel.

El nuevo mandatario no tendrá mucho tiempo para festejos. La crisis económica que disparó la burbuja del las hipotecas obligará al nuevo presidente a planificar medidas urgentes. Muchas son las cuestiones pendientes, y también muy atendibles son las amenazas para 2009. Desempleo, recesión, déficit fiscal, pobreza, destrucción de riqueza, burbuja y reestructuración son algunas de las palabras con las que deberá lidiar el mandatario electo.

«Cambio» fue el valor más mencionado por los votantes al salir de los centros electorales, según la cadena NBC. Sin embargo, puede especularse que las rectificaciones de rumbo no serán radicales, tal como se desprende del tono elegido por Obama en su campaña electoral.

Los resultados también auguraban un contundente avance de los demócratas en ambas cámaras. La renovación de un tercio del Senado otorgaba al partido de Obama 55 bancas, una mayoría cómoda pero 5 escaños menor a la necesaria para afrontar votaciones especiales. De igual modo, los demócratas consolidaban una cómoda ventaja en la Cámara de Representantes.

Pese al viento a favor del que gozaban, Obama y su compañero de fórmula, Joseph Biden, continuaron ayer un inagotable rally electoral hasta Indiana y Virginia, dos de los estados que parecían inalcanzables para los demócratas en el comienzo de la pelea electoral.

A sus 72 años, con todos los pronósticos en contra, McCain demostró una vez más que no se rinde fácilmente. «A trabajar duro hasta que cierren las urnas», dijo el senador por Arizona que sufrió tortura en Vietnam. Ayer realizó campaña en Nuevo Méxicoy Colorado. La ley electoral permite realizar proselitismo aún el día de la elección.

De esa norma se valió Joanne, una empleada de una ONG que ayer por la tarde, minutos antes del cierre de las mesas en Nueva York, seguía repartiendo volantes por la avenida Broadway. Esta mujer es una demócrata liberal, de centroizquierda, como muchos en Manhattan. Obama la ilusionaba para que comience una era de «esperanza, buen gobierno, derechos humanos y paz en el mundo». Dice que lo que le inspira el gobierno de Bush es « desmoralización» por la política interna y externa.

En Nueva York, tercer distritoen cantidad de delegados detrás de California (55) y Texas (34), los 31 representantes del Colegio Electoral fueron para los demócratas, como siempre. Es tal el dominio antirrepublicano aquí, que las publicidades en la vía pública de productos comerciales y los locales de ropa, lujosos algunos, juegan de las más diversas formas ridiculizando a Bush o a McCain y endiosando a Obama.

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