Desde hoy, el mandatario estadounidense desarrollará una intensa agenda, que incluye 18 reuniones bilaterales con jefes de Estado, empresarios y medios de comunicación, con el fin de procurar consenso acerca de sus planes para Irak. Bush hablará ante la Asamblea General de la ONU y espera que la comunidad internacional acepte su proyecto de resolución que pide a otros países apoyo financiero y logístico en Irak.
«Los miembros de Naciones Unidas tienen ahora una oportunidad y la responsabilidad de asumir un papel más amplio para garantizar que Irak vuelva a convertirse en un país libre y democrático», dijo Bush en su discurso a la nación el pasado 7 de setiembre. El año pasado, cuando habló en el mismo foro para pedirle a la ONU que aprobara un ataque contra Irak, Bush le advirtió al organismo internacional que si no daba luz verde a la guerra se convertiría en un foro «irrelevante».
Desde entonces comenzó un camino de desencuentros y distanciamientos diplomáticos con los países del Consejo de Seguridad que se opusieron a la guerra -principalmente Francia, Alemania y Rusia.
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