Moscú (ANSA, Reuters) - La guerrilla chechena infligió un duro golpe a las fuerzas armadas rusas, provocando al menos 85 muertos y decenas de heridos al abatir un gigantesco helicóptero militar Mi-26, caído en un campo minado a las puertas de Grozny.
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El helicóptero tiene una capacidad para 82 personas, pero transportaba a 132 militares, que habían llegado a sólo 300 metros de la pista de aterrizaje cuando el misil lanzado por los guerrilleros partió uno de los motores del aparato, que cayó rápidamente. Un equipo especial tuvo que abrir una brecha hasta los restos de la aeronave, que seguía incendiándose horas después de caer, antes de poder rescatar a los sobrevivientes, dijo el subprocurador general ruso, Sergei Fridinsky. Los que se salvaron son al menos 27 militares y 5 miembros de la tripulación, según el cuartel de Khankala.
La guerrilla chechena confirmó así su capacidad de atacar también Grozny, la capital de la república rebelde reocupada hace más de dos años por las fuerzas rusas.
El gobierno de Moscú no admitió que se tratara de un ataque, dejando abierta la hipótesis de un accidente, según el vocero de Defensa, Nikolai Deryabin, aunque los separatistas rápidamente reivindicaron la acción y especificaron que el arma usada fue un misil Strela («dardo» en ruso), versión confirmada por fuentes militares rusas a la agencia «Interfax».
El helicóptero había partido de Mozdok, Osetia del Norte, e iba rumbo a Khankala, la principal base de los federales en la periferia de Grozny. Iban a bordo cinco tripulantes y militares que volvían de una licencia estival, junto con otros que debían reemplazar a sus colegas tras el cumplimiento de su servicio en el Cáucaso.
• Comisión
El presidente Vladimir Putin, que en octubre de 1999 ordenó el regreso a Chechenia de las tropas rusas después de verse derrotadas tres años antes, expresó: «Quisiera recibir información fresca acerca del incidente en Chechenia». «Esta catástrofe debe ser investigada a fondo y debemos enviar una comisión competente tan pronto como sea posible.»
El misil fue lanzado con toda probabilidad desde Grozny, desde el techo de una de las casas desde donde se ve la pista de Khankala. La capital chechena quedó reducida a escombros desde febrero de 2000, cuando fue reocupada por Rusia y alberga una feroz resistencia clandestina que periódicamente hace sentir su poder con atentados de gran poder destructivo.
El helicóptero cayó sobre un campo minado creado por las fuerzas de Moscú en torno a la base, por lo que las propias minas rusas se cobraron otras vidas.
«Fue abatido hoy por la tarde (por ayer) con un misil Strela un helicóptero ruso de transporte militar en fase de aterrizaje en el distrito de Oktiabr», se leía en un breve comunicado publicado poco después en el sitio de Internet Chechen-Press. El sitio tiene como referentes la dirigencia del secesionismo checheno y un tal Arsanulyev, definido como representante del Comité Militar del Frente Oriental de Ichkeria, como llaman a Chechenia los separatistas.
«A bordo del helicóptero iban agentes del GRU encargados de realizar operaciones de sabotaje en el territorio de Ichkeria», concluye el comunicado. El GRU es la sigla de los servicios secretos militares rusos. La guerrilla chechena está lista para «operaciones militares a gran escala» contra las fuerzas rusas, había anunciado justamente el domingo el comandante militar de los rebeldes, Shamil Basayev, en una entrevista con la agencia chechena Kavkaz. Puedo decir -había precisado Basayev-que ya tenemos bastantes fuerzas y medios para organizar operaciones militares a gran escala contra los invasores en todo el territorio de la república».
El abatimiento del helicóptero se produjo un mes después de ásperos combates en varias zonas en el sur de la república rebelde.
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