13 de diciembre 2002 - 00:00

"Sería pésimo si no acordamos con el FMI"

Sería pésimo si no acordamos con el FMI
"Queremos acordar con el FMI porque sería un pésimo negocio no hacerlo", anticipó a Ambito Financiero el presidente electo ecuatoriano Lucio Gutiérrez, en el marco de una gira por el cono sur del continente antes de su asunción el próximo 15 de enero, cargo al que llegará acompañado por grupos indígenas y de izquierda. Esta declaración que lo aproxima a la racionalidad econó-mica, fue acompañada de otras de índole más explosivo, como que «las mafias de la oligarquía ecuatoriana están dispuestas a defender sus intereses a sangre y fuego». Este es el diá-logo que mantuvimos con él:

Periodista
: ¿Cómo va a ser su relación con el FMI?

Lucio Gutiérrez:
Estamos conversando con el Fondo Monetario Internacional, pero hasta el 15 de diciembre tendrá que llegar a un acuerdo con el actual gobierno de Ecuador (de Gustavo Noboa). De todas formas vamos a afectar lo menos posible a la gente más pobre de nuestro país.

P.: ¿En esa intención está dispuesto a no acordar con el Fondo?


L.G.:
Queremos llegar a un acuerdo, porque sería un pésimo negocio no llegar a un acuerdo con el FMI.

P.: ¿Va a mantener el esquema de la dolarización?


L.G.:
La dolarización es una herencia dolo-rosa, pero la vamos a respetar, eso está garantizado.

P.: Su visita coincide con la crítica situación de gobernabilidad en Venezuela bajo la presidencia de Hugo Chávez, ¿qué experiencia saca teniendo en cuenta las similitudes entre ambos procesos?


L.G.:
No me molesta que me comparen con Chávez, salvo cuando la comparación es maliciosa como en la campaña electoral, cuando banqueros corruptos querían generar intranquilidad. Los dos somos militares, estuvimos presos y ganamos las elecciones democráticamente en contra de gobiernos corruptos.

Ciertos sectores que pertenecen a mafias de la oligarquía ecuatoriana van a intentar defender sus privilegios a sangre y fuego. Pero todo cambio exige una gran voluntad política porque genera desafíos y estoy dispuesto a correrlos.

P.: En ese sentido, ¿cuáles van a ser sus primeras medidas?


L.G.:
A partir del 20 de enero estamos invitando a un gran diálogo nacional en el que entran todos los sectores del país, políticos, sociales, la Iglesia, el sector financiero. Lo sustancial es la despolitización y despartidización de los organismos de control. Vamos a reformar el Código Penal para dar cadena perpetua al que le robe dinero al pueblo, y también castigaremos a los corruptos y los corruptores. En la elección de los jueces debe participar la sociedad civil.

P.: Su partido, Sociedad Patriótica, ganó las elecciones junto al movimiento Pachakutik, de los indígenas, y otros grupos de extrema izquierda. ¿Qué rol van a ocupar?

L.G.:
Es obvio que los indígenas deben tener algunos ministerios, lo estamos discutiendo, también lo tendrán los sectores financiero, empresarial, social y de los colegios profesionales. Por otra parte, a algunos grupos que me acompañan les llaman de extrema izquierda y no es así, si se quiere indicar que son grupos violentos. Son de izquierda, democráticos, y también van a participar de nuestro gobierno.

Yo siempre comparo la protesta social con los niños. Cuando un niño llora se lo acaricia. Como a los niños, cuando lloran hay que atenderlos, no reprimirlos, y yo voy a escuchar las protestas de los grupos sociales.

P.: ¿Se arrepiente del golpe contra Jamil Mahuad (enero de 2000)?


L.G.:
Todo el pueblo estaba unido contra Mahuad, que había congelado depósitos por 4 mil millones de dólares a 1.600.000 ecuatorianos. Campesinos e indígenas estaban en las calles. Yo elegí no dispararle al pueblo.

Entrevista de Sebastián Lacunza


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