7 de mayo 2007 - 00:00

Sexo y mentiras en el ocaso del hombre de negocios de Blair

Londres - Durante años John Browne, barón de Madingley, llevó la vida propia de un solterón remilgado. Sumergido en su trabajo y dedicado a su madre, Paula, Browne se forjó una brillante carrera en el ámbito de los negocios y se convirtió en uno de los hombres más poderosos y ricos del mundo. Una mentira, una estúpida mentira, ha acabado con su vida, con su prestigio, con él.

No hace muchos años un periodista del « Financial Times» le preguntó si era homosexual: «Está ante el hombre equivocado», respondió el ya todopoderoso director ejecutivo de British Petroleum. Mintió. Entonces no sucedió nada. Era una pregunta sin mayor trascendencia a la que, como tantas veces, la respuesta convirtió en trascendente. Browne construía públicamente una mentira que mantendría durante años y que derivaría en otras. La última, el pasado febrero, ante una corte de justicia. Lord Browne volvió a mentir, cavando su propia tumba.

Su historia de éxito, poder y sexo se ha venido abajo en cuatro meses, 41 años después de que iniciara su carrera hacia la cumbre.

La muerte de su padre, a comienzo de los años 80, lo unió aun más a su madre. Hizo habilitar un piso en la última planta de su casa de Chelsea para que Paula se trasladara cerca de él y empezó a acudir a todos los actos sociales con ella.

En 1989 John Browne fue nombrado máximo responsable del departamento de exploraciones de BP, en 1991 pasó a formar parte de la cúpula de la empresa y en 1995 fue designado director ejecutivo. Empezaba a fraguarse la leyenda del todopoderoso Rey Sol, el hombre de negocios favorito de Tony Blair, primer ministro británico; el hombre que en su agenda tiene el número privado de Vladimir Putin y que solía reunirse a comer con Blair y el ex ministro Peter Mandelson -que acudía a esos encuentros con su pareja, el brasileño Reinaldo Avila da Silva-.

La madre de Browne murió en 2000. Toda su vida cambió. Ya no era necesario seguir fingiendo para evitarle un disgusto. En 2002 inició, al fin, una relación que parecía complacerle. Una relación con un hombre, Jeff Chevalier, que ha terminado por convertirse en su ruina.

  • Al descubierto

    El año pasado, tras pedir consejo al ejecutivo de BP Anji Hunter, estuvo a punto de aprovechar una entrevista en «Radio 4» para decir lo que todo el mundo intuía o sabía: que era homosexual. Sus amigos estaban atentos al programa, todo su entorno esperaba que respondiera la verdad a la pregunta que años atrás le habían hecho en el «Financial Times». No lo hizo. No habló de ello.

    Da igual. Ahora todo se sabe. Chevalier y las mentiras del propio Browne lo han dejado al descubierto. Su caída ha sido veloz. Acumula riqueza, quizá poder, pero ha perdido su buen nombre. Por mentir.

    En las navidades de 2006, dos años después de romper su relación, Chevalier envió un email a Browne: «No tengo nada que perder... Estoy pasando hambre y estoy sin casa después de cuatro años compartiendo tu estilo de vida... Lo último que quiero pedir es ayuda... Por favor, responde... No quiero ponerte en ningún aprieto pero estoy siendo ninguneado por tu falta de respuesta a mis continuos intentos de comunicarme contigo».

    Poco después Chevalier acudió a un periódico, el «Mail on Sunday», y ofreció su historia. Browne intentó pararlo, fue a los tribunales y pidió protección. La Justicia dictó un requerimiento para que las revelaciones del joven amante del barón de Madingley no salieran a la luz.

    ¿En qué consistía ese estilo de vida que añoraba el joven despechado? El mismo lo contó ante el juez. «Un día, como mi vestimenta no era muy formal para presentarme en público con él, me llevó a Prada para comprarme ropa formal».
    Tras la ruptura, Browne le ofreció mantenerlo un año. «Si lo necesitaba, él me podía ayudar mientras pasaba de vivir en casas carísimas, volar en aviones privados, dormir en hoteles de cinco estrellas, vestir trajes de
    2.000 libras (3.000 euros) y todas esas cosas a vivir mi vida modesta en Canadá». Según «The Times», Chevalier llegó a pedirle 300.000 libras (441.000 euros).
    Un juicio. Pruebas. Declaraciones. Y una mentira. La mentira de lord Browne.

    Tras sostener una y otra vez que Chevalier no decía la verdad, que su historia estaba llena de falsedades e inexactitudes, el director ejecutivo de BP fabuló ante el juez sobre el origen de su relación.
    Browne contó en el tribunal -en sesión a puertas cerradas el 23 de febrero- que conoció a Jeff de casualidad mientras corría por Battersea Park. Falso. Browne se contactó con el canadiense a través de una página de Internet que ofrece los servicios de al menos 100 chicos de compañía. Su falso testimonio puede costarle un procesamiento por intentar obstruir el curso de la Justicia.
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