Jerusalén (Reuters, ANSA) - El primer ministro israelí Ariel Sharon no será incriminado por corrupción en un proceso por coimas que se llevaba en su contra, según anunció ayer un canal de televisión privado. Este dato podría destrabar la conformación de un gobierno de unidad nacional con la oposición laborista, lo que daría impulso al plan gubernamental de retiro de la región palestina de Gaza, que causó un gran rechazo entre los sectores extremistas de derecha y ultrarreligiosos israelíes.
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La acusación del fiscal jefe Menachem Mazuz en contra de Sharon hubiera supuesto el forzado alejamiento del cargo de primer ministro, según constitucionalistas de Israel. El Canal 10 informó que el caso contra Sharon se cerró por falta de pruebas. El primer ministro estaba acusado de recibir coimas de parte del constructor David Appel, quien a su vez había contratado por cientos de miles de dólares al hijo de Sharon, Gilad para un proyecto inmobiliario en Grecia.
El Partido Laborista, que comanda el veterano dirigente Shimon Peres, informó que esperará el pronunciamiento oficial de Mazuz antes de iniciar eventuales negociaciones con Sharon, cuyo gobierno no tiene más la mayoría en el Parlamento desde hace una semana.
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Tras la decisión tomada el domingo anterior por mayo-ría (14 ministros contra 7) por el gobierno de proceder con el plan de retiro de la Franja de Gaza, se fueron de la coalición el partido de la Unión Nacional (UN) y mitad del Partido Nacional Religioso (PNR). Desde entonces, Sharon tiene sólo 59 bancas sobre 120 del Parlamento.
Por lo tanto, para brindarle estabilidad al gobierno, y fuerza para aplicar el plan de evacuación de las 21 colonias y las bases militares israelíes de la Franja de Gaza para el 2005, Sharon necesita además a los laboristas.
El Partido Laborista se pronunció a favor del retiro de Gaza, medida que es apoyada por una amplia mayoría de la población, pero que fue rechazada en elecciones internas en las que votaron menos de 90 mil de los 180 afiliados al partido gobernante Likud (derecha). En el interior de la formación oficialista son muy poderosas las voces de sectores que están cerca de la posición de los colonos.
Unos 17 mil israelíes habitan en colonias de Gaza, lo que ocasiona un enorme gasto al Estado tan sólo en seguridad además de dificultar la vida de los palestinos que allí habitan. Muchos de los colonos se radicaron en los sectores autónomos palestinos para beneficiarse de ventajas impositivas otorgadas por sucesivos gobiernos, entre ellos el de Sharon, por lo que a cambio de una contraprestación económica estarían dispuestos a retornar a Israel.
Sharon debe enfrentar además a su ministro de Economía, Benjamin Netanyahu, su eterno rival en el Likud, quien se opone fervientemente al ingreso de los laboristas.
También los laboristas presentarán sus condiciones. Según analistas locales, Peres podría pedir la conducción del Ministerio del Exterior -actualmente conducido por Silvan Shalom-, además de la reapertura de un diálogo con los palestinos, y una modificación de la política económica y social.