Sigue caos en aeropuertos y decae la imagen de Lula
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El caos en los principales aeropuertos -sobre todo en Congonhas- se mantuvo por segundo día consecutivo, afectando a centenares de pasajeros brasileños y extranjeros, y a turistas y atletas vinculados con los XV Juegos Panamericanos, que se llevan a cabo en Rio de Janeiro.
Los contratiempos de ayer fueron resultado del efecto dominó provocado en toda la red aérea nacional el sábado, cuando un cortocircuito paralizó el principal centro de control de vuelos del norte del país y provocó centenares de retrasos.
El sábado, 573 vuelos (44,7% del total) sufrieron retrasos y otros 144 (11,2%) fueron cancelados.
La falla eléctrica sacó del aire el Cindacta IV (Centro Integrado de Defensa Aérea y Control de Tráfico Aéreo) de la ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas, y afectó la comunicación de vuelos entre el norte de Brasil, América Central y del Norte.
Al menos ocho vuelos fueron desviados, según la Fuerza Aérea, que investiga la posibilidad de un sabotaje, pues el cortocircuito ocurrió en la madrugada, horario de mayor tráfico aéreo internacional en la Amazonia.
Centenares de pasajeros pasaron la noche durmiendo mal acomodados en sillas y sobre sus valijas en las terminales y reclamaban explicaciones a las líneas aéreas.
El miedo de los viajeros se intensificó en las últimas horas con pequeños incidentes y serias declaraciones de controladores y pilotos en los medios locales sobre el riesgo de volar en Brasil.
El sábado a la noche en «O Jornal do Brasil», el más popular noticiero de televisión en horario estelar, el comandante Eduardo Brosco, piloto de TAM, dijo en una entrevista que la pista de Congonhas «no es segura» y que, como muchos colegas, le tiene miedo.
Un día antes de la tragedia del vuelo 3054, Brosco había piloteado el mismo avión que se estrelló el martes.
Aunque la nave presentaba buenas condiciones de vuelo, después del aterrizaje sólo pudo detenerse en el límite de la pista, afirmó.
Según dijo la propia TAM, ese incidente se produjo por una falla en el reversor de la turbina derecha, lo que, si bien complicaba las maniobras de frenado, no era de reparación inmediata, según los protocolos.




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