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El asesinato de un policía militar en la madrugada, en el litoral de Sao Paulo, reportado por la prensa local en el lugar, no fue considerado parte de la ola de atentados por la secretaría.
Al menos siete nuevos atentados ocurrieron en la madrugada de este jueves, contra vehículos, efectivos y puestos de policía en varios lugares del interior, el litoral y la ciudad de Sao Paulo, indicó la Secretaría.
Sin contar ese asesinato en la madrugada del jueves, el saldo de víctimas desde el fin de semana, cuando se iniciaron los ataques, alcanza 2 policías muertos, y 11 personas heridas.
Hasta el momento habrían sido detenidos 6 sospechosos.
Las autoridades atribuyen los ataques a una peligrosa banda de presos Primer Comando de la Capital (PCC), que domina los presidios del estado, donde en 2001 organizó una megarebelión en 2001, y que también tiene una destacada infraestructura delictiva fuera de estos.
El secretario de Seguridad Pública, Saulo Abreu, consideró la víspera que los atentados son "un revés en una guerra que es larga", contra el crimen organizado.
Supuestamente, el PCC decidió emprender la ola de ataques después de que las autoridades penitenciarias les negaran a sus líderes algunas prerrogativas en su estricto régimen penitenciario.
El PCC resurge con fuerza una vez que las autoridades habían anunciado su práctico desmantelamiento, con la detención de sus principales líderes.
El miércoles el director del Departamento de Investigaciones sobre el Crimen Organizado (Deic), Godofredo Bittencourt, expliacaba en rueda de prensa que "el PCC fue desmantelado, pero es como un cáncer, se reproduce".
La situación de tensión en los puestos de policía de Sao Paulo es evidente desde el domingo, ya que incluso con el marcado refuerzo de la seguridad los atentados han seguido produciéndose.
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