Siria consideró ataques de Israel como "declaración de guerra"
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El ataque fue sobre un centro de investigaciones sirio
El bombardeo realizado la madrugada de contra el centro de investigación militar de Jamrayah, en Damasco, tenía como objetivo, al igual que el ejecutado la madrugada del viernes pasado, un depósito de misiles procedentes de Irán y destinados al partido-milicia chiita libanés Hezbollah, según confirmó una fuente de la inteligencia occidental.
La agencia oficial SANA destacó que este nuevo ataque "traduce un claro intento por aliviar la presión pujante sobre los grupos terroristas armados, tras los duros golpes que han recibido a mano de nuestro Ejército Nacional en más de un lugar y tras que nuestras Fuerzas Armadas han alcanzado muchos éxitos encaminados a la restauración de la seguridad y la estabilidad en Siria".
Según SANA el bombardeo deja claro asimismo "el involucramiento directo de la entidad ocupante (como denomina a Israel) en la conspiración urdida contra Siria, e indica el enlace de estos grupos terroristas con los planes agresivos de esta entidad, respaldados por parte de países occidentales, regionales y algunos países del Golfo".
Israel reiteró en numerosas ocasiones que está dispuesto a adoptar "las medidas que sean necesarias para evitar que las armas químicas del Gobierno caigan en manos de Hezbollah o de los grupos yihadistas que participan en la guerra civil siria".
Siria vive un prolongado conflicto armado iniciado en marzo de 2011 en el que grupos rebeldes armados buscan derrocar el gobierno del presidente Bashar Al Assad, conflicto que costó la vida a más de 70.000 personas, según cifras de las Naciones Unidas.
Estados Unidos, rechaza por ahora una intervención en este conflicto desatado, si bien estableció como "línea roja" el empleo de armas químicas en el país.
Según las autoridades sirias los aviones de combate israelíes "violaron el espacio aéreo sirio el día 30 de enero pasado y bombardearon directamente uno de los centros de investigación científica en Jemraya, dedicado a mejorar las capacidades defensivas de nuestro país".
El hecho amenaza con recalentar las ya delicadas relaciones entre Tel Aviv y Damasco y, según advirtió el gobierno sirio de Bashar Al Asad, "pueden conducir a la región a una guerra amplia".
La Liga Árabe y Egipto, en tanto, condenaron el ataque israelí en la periferia de Damasco y alertaron de que supone "una amenaza para la estabilidad en la región".
En sendos comunicados, la organización panárabe, con sede en El Cairo, y la Presidencia egipcia coincidieron en denunciar que estas agresiones "complican aún más la situación".
El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, pidió al Consejo de Seguridad de la ONU su intervención inmediata para cesar dichos ataques, de los que Israel no se ha responsabilizado.
El Ejército israelí, en tanto, elevó el nivel de alerta en sus fronteras con Líbano y Siria, y desplegó baterías antimisiles, en previsión de represalias.
Las baterías fueron colocadas en las ciudades de Haifa y Safed, en el norte del país, después de que mandos del Ejército israelí evaluaran las situación en la zona, informan medios locales.
Desde Israel, el ministro de Turismo, Uzi Landau, justificó cualquier acción de Israel para impedir que "ciertas armas" lleguen a manos de grupos terroristas.




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