Cientos de sirios buscan refugio a diario en Turquía.
Un coronel sirio desertor confirmó las defecciones en el Ejército y aseguró haber protegido a los habitantes de Yisr al Shogur cuando las tropas sirias asaltaron el domingo esta ciudad al noroeste del país. Mierntras aumentó a 8.538 el número de refugiados que escaparon del país rumbo a Turquía para huir de la represión del régimen de Bashar al Asad.
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El coronel Husein Harmush está refugiado desde el jueves en la frontera turca, cerca de la localidad de Güveççi. Aseguró que "en Yisr al Shogur el ejército sirio avanzaba con las unidades de infantería delante y los tanques detrás. Traté de proteger a los civiles".
"Conmigo, hubo grupos (de soldados) que desertaron", continuó el oficial. "No disponíamos nada más que de armas ligeras y minas. Pusimos trampas al ejército sirio para retrasarlo y permitir a los civiles que huyeran y abandonaran la ciudad", agregó.
Varios testimonios habían ya informado de enfrentamientos entre diferentes facciones del ejército en esta ciudad de 50.000 habitantes, sometida a una fuerte represión desde hace algunos días. Uno de estos testimonios informó de combates entre cuatro tanques disidentes y el resto de las tropas leales al régimen del presidente Al Asad.
El oficial, ahora vestido de civil pero que se identificó presentando su tarjeta de identidad militar, afirmó que aprovechando un permiso huyó el jueves de Damasco en dirección a la frontera turca, donde se ha instalado con su familia. Este militar aseguró que abandonó el ejército por los "ataques contra civiles inocentes" y se mostró convencido de que a todas las ciudades a las que fue enviado para sofocar protestas contra el régimen, los manifestantes estaban desarmados.
"El Ejército ha recibido orden de impedir a cualquier precio las manifestaciones y de hacer callar a la gente. Nos ordenaron disparar contra la gente si las manifestaciones continuaban", explicó.
Harmush dice que otros oficiales se han puesto en contacto con él y que espera que también abandonen el ejército, aunque es una decisión difícil. "Numerosos oficiales y soldados quieren desertar, pero no lo hacen por miedo a que los maten, a ellos o a sus familias", insistió. "Un agente de los servicios secretos recibió la orden de matar a civiles y no lo hizo. Su esposa fue violada", denunció el militar.
Por otra parte, se calcula que el número de refugiados puede exceder los 8.538 registrados en los campos debido a que muchos sirios han buscado refugio en casas de la población local de la provincia de Hatay, a la que los unen lazos familiares.
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