Caracas (EFE, ANSA) - El presidente Hugo Chávez padeció ayer por una sugestiva protesta de empleados de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) que reclamaban mejoras salariales y que derivó en un tiroteo que dejó al menos tres heridos en la ciudad de Lecherías, estado de Anzóategui. Los manifestantes protestaron en el Condominio Industrial José Antonio Anzóategui, al que iba a acudir el ministro de Energía, Rafael Ramírez, para hacerle entrega de un documento con sus quejas por el retraso en la firma del convenio colectivo y su rechazo a varias de las ofertas de la empresa, indicó el diario local «El Nacional».
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«Repudiamos categóricamente la brutal represión de que fueron objeto los trabajadores», aseguró Orlando Chirino, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores. El dirigente sindical declaró que los manifestantes fueron «reprimidos violentamente por la policía de Anzóategui, sin ningún tipo de mediación con los dirigentes de la protesta».
«Tenemos conocimiento de que por lo menos hay tres heridos de bala, uno de ellos en estado crítico, así como varios heridos con balas de goma y golpes», añadió. Emisoras locales indicaron que fueron detenidos 15 obreros que rechazaban el ofrecimiento de PDVSA, que, según uno de ellos, «no responde ni al 50%» de lo que están exigiendo unos 70 mil trabajadores.
Amenaza
Otro miembro del mismo sindicato, Stalin Pérez, calificó la acción policial de « criminal. Esto nada tiene que ver con un proyecto que supuestamente marcha al socialismo. No podemos permitir que se utilicen las fuerzas para callar a los trabajadores, especialmente petroleros, que vienen realizando una dura lucha por un nuevo y justo contrato colectivo».
Los dirigentes gremiales amenazaron con llevar sus demandas ante Chávez, en Caracas, porque las « protestas van en aumento», de hecho, ya se sumaron los obreros de los estados petroleros de Zulia, Carabobo, Monagas, Apure y Barinas, a quienes llamó «a continuar con las acciones de movilización».
En tanto, el sindicalista José Bodas rechazó acusaciones de sectores oficialistas de ser «contrarrevolucionarios» porque «en 2002 defendimos al presidente Chávez» durante la huelga petrolera que pretendió forzar su salida del poder.
Bodas explicó que el contrato colectivo del sector «está vencido desde el 21 de octubre del año pasado» y aseguró que desde entonces las autoridades vienen dilatando la suscripción de uno «más ventajoso para los trabajadores», que, entre otras cosas, «tome en cuenta el incremento del preciode petróleo de exportación».
El petróleo venezolano, que alcanzó la semana pasada un precio promedio de 73,11 dólares por barril, proporciona más de 80% de las divisas que recibe el país y cerca de la mitad de los ingresos del Presupuesto nacional, que el gobierno calculó para este año en 29 dólares por barril.
PDVSA informó en su portal de Internet que las negociaciones por la convención colectiva continuarían y se comprometió a « proponer un nuevo modelo de salario integral que incluye mejoras en los beneficios educativos, médicoasistenciales y sociales».
Agregó que «la empresa busca crear conciencia sobre la necesidad de cambiar la vieja cultura del trabajador petrolero, de ganar mucho dinero, para adaptarse a un nuevo modelo de sociedad. Debe entenderse que las ganancias de una empresa del Estado socialista venezolano deben llegar a toda la población por igual, más allá de beneficiar sólo a los trabajadores que trabajan en la industria».
Golpistas
El ministro de Trabajo, José Rivero, minimizó las protestas en el sector y advirtió que entre los obreros hay «cúpulas golpistas».
«Nadie puede cuestionar que este gobierno asume los derechos de los trabajadores. No hay una sola huelga en el país y yo no he visto ninguna contratación colectiva en la que se acepten propuestas iniciales de inmediato», agregó durante una marcha oficialista en el centro de Caracas.
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