Mientras miles de iraquíes huyen de su país acosados por el hambre y la inseguridad, 800 nicaragüenses se anotaron hasta ayer en el Ministerio de Trabajo para ir a Bagdad.
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La realidad es diferente para los centroamericanos desocupados. La imaginación alimentada por el presidente de ese país, Enrique Bolaños, les hace creer que panaderos, vendedores, comerciantes, médicos, enfermeras y soldadores encontrarán trabajo en Irak.
«Creo que cientos, miles de nicaragüenses se apuntarían para ir a prestar ese servicio humanitario. Les van a pagar sus bollitos (billetes), van a tener visa para esos lugares y van a salir beneficiados y no es nada militar», dijo Bolaños el 21 de marzo.
«Oí en la noticias que iban a pagar 1.000 dólares mensuales; yo me alegro, pues, porque quiero ir a trabajar, porque aquí me dedico a vender jocote y agua helada como vendedor ambulante, pero me asoleo más de lo que gano», que no pasa de 3 dólares diarios, afirmó a la agencia «AFP» el vendedor Mario Jiménez, de 24 años. Más de 50% de los nicaragüenses está desempleado o subempleado.
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