Washington (El Mundo, AFP, EFE) - La Agencia Central de Inteligencia (CIA) siguió durante meses a dos presuntos terroristas de Al-Qaeda que participaron de los atentados del 11 de setiembre, les sacó fotos y constató su entrada a Estados Unidos, pero no le avisó a tiempo a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ni a otras dependencias estatales, sumando otro grave error a la actuación de los organismos de seguridad que pudo haber evitado los ataques terroristas.
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Los dos sospechosos rastreados, Nawaf Alhazmi y Jalid Almihdhar, fueron seguidos cuando asistieron en enero de 2000 «a una reunión de alto nivel de Al-Qaeda» en Kuala Lumpur, Malasia, según una denuncia del semanario «Newsweek» que se publica esta semana. Posteriormente, «la CIA observó cuando esos sospechosos retornaron a Estados Unidos y comenzaron la preparación de los ataques del 11 de setiembre», según la revista.
«Pocos días antes de la reunión de Al-Qaeda, la CIA ya conocía los nombres de algunos de los asistentes, y el servicio de seguridad de Malasia aceptó seguirlos y fotografiarlos». Después de la reunión, la CIA siguió el rastro de Alhazmi cuando voló desde Kuala Lumpur a Los Angeles «y los agentes descubrieron que el otro hombre, Almihdhar, ya había obtenido visa para múltiples entradas en Estados Unidos. Pero, asombrosamente, la CIA no hizo nada con esta información» hasta dos semanas antes de los atentados, cuando emitió una alerta. El 23 de agosto la CIA envió un boletín a todas las oficinas de las fuerzas de seguridad pero no pudieron ser ubicados.
Durante un año y nueve meses, no fueron avisados ni el Servicio de Inmigración (INS), ni el FBI. Alhazmi y Almihdhar vivieron abiertamente en Estados Unidos, usaron sus nombres reales, obtuvieron licencias de conducir, abrieron cuentas bancarias y se matricularon en escuelas de piloto, hasta que la mañana del 11 de setiembre de 2001 tomaron el vuelo 77 de American Airlines y estrellaron el avión contra el Pentágono.
• Visa renovada
Cuando expiró el visado de Almihdhar, el Departamento de Estado lo renovó, a pesar de que la CIA los había relacionado en sus informes con el ataque al destructor Cole en octubre de 2000.
El informe pone al principal organismo de inteligencia de EE.UU. en el ojo de la tormenta, luego de que se supiera semanas atrás que el FBI había tenido serias advertencias concretas que miembros de Al-Qaeda que estudiaban en escuelas de aviación en el país, dos meses antes del 11 de setiembre. El director del FBI, Robert Mueller, admitió por primera vez, en declaraciones a la NBC, que se podrían haber evitado los atentados terroristas, pero adujo que por el contrario, el organismo había impedido otros ataques de ese tipo.
A horas de la reunión de los comités de Inteligencia del Congreso que se realizará mañana, del que podría derivar un pedido de renuncia de Mueller (como ya lo hizo en un editorial «The Wall Street Journal»), se supo que el FBI había advertido once meses antes de los atentados que no tenía capacidad operativa para combatir al terrorismo, por lo que demandó un aumento de 58 millones de dólares a su presupuesto.
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