Washington y Madrid (ANSA, AFP, DPA) - Una confiscación momentánea de misiles que eran transportados a Yemen, provenientes de Corea del Norte, en un comienzo provocó «repugnancia» según funcionarios del gobierno estadounidense y amenazaba con convertirse en un nuevo escándalo inter-nacional, pero con el correr de las horas fueron bajados los decibeles y se transformó en un mero incidente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El cargamento a bordo del buque mercante norcoreano So San fue descubierto por la armada española, a raíz de informaciones originadas en EE.UU., mientras era transportado cerca de las costas españolas. Los servicios de inteligencia de EE.UU. venían siguiendo la carga desde hace días, pero no se sabía el destino y se sospechaba que tenían destino de terroristas o países próximos. Pero, al comprobarse que eran para Yemen, el gobierno norteamericano dijo que no tenía nada para reprochar a este país «aliado y amigo».
«En la legislación internacional no existe ninguna disposición que impida a Yemen recibir misiles de Corea del Norte», admitió el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. Ni bien se conoció la noticia, voceros de la Casa Blanca dijeron sentir «repugnancia» por el episodio.
En el abordaje por parte de la nave española, amparada por el derecho internacional a interceptar un barco mercante que se niegue a izar su bandera, fueron encontrados 15 misiles Scud completos provenientes de Corea del Norte con 15 ojivas convencionales altamente explosivas. Yemen convocó a su embajador en Washington.
Dejá tu comentario