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Los presos habían afirmado que se produjeron 16 muertes durante el motín, pero desmintieron la información al terminar la rebelión, explicó el portavoz de la policía en el lugar, Lenilson Guedez.
El motín entró en su momento de mayor tensión este miércoles cuando, tras interrumpirse las negociaciones, las autoridades decidieron suspender el suministro de agua, electricidad y alimentos al local.
Tras la medida, sin embargo, las negociaciones fueron reanudadas.
Dos de las rehenes fueron liberadas antes de terminar la negociación, una de ellas embarazada de ocho meses, porque estaban sintiéndose mal.
Los 930 presos reclamaban mejoras en las condiciones del presidio y el retorno al establecimiento del asaltante Edinildo Paula de Souza, alias "Birrinha", que había sido transferido a otro presidio.
Las autoridades aceptaron esas condiciones, pero aun así, las negociaciones se paralizaron cuando exigieron que primero fueran liberados los rehenes.
Urso Branco fue el escenario de un infierno en abril de 2004, cuando una rebelión que duró una semana se saldó con 14 presos muertos, cinco de ellos decapitados y otro descuartizado públicamente por los amotinados.
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