23 de marzo 2004 - 00:00

Toledo desactivó los servicios secretos

El presidente de Perú, Alejandro Toledo, decidió la desactivación del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI) luego del escándalo que costara el puesto al último jefe de los servicios secretos, quien permaneció sólo dos días en su función.

El primer ministro peruano, Carlos Ferrero, fue el encargado de realizar el anuncio y aclarar que tras la desactivación de los servicios secretos, "una comisión especial analizará, en un plazo de 90 días, si conviene o no reestructurarla con un nuevo diseño".

Según Ferrero, la desactivación de la CNI incluye la clausura de su local, que funcionaba en la base del ex Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), órgano que manejó "en la sombra" el ex asesor presidencial fujimorista, Vladimiro Montesinos.

El servicio de inteligencia de Perú estaba desprestigiado después de que Montesinos -preso en una base naval- fuera foco de un escándalo de corrupción que en 2000 causó la destitución del prófugo ex presidente, Alberto Fujimori.

En la década pasada, Montesinos montó desde los servicios secretos una red de espionaje desde la cual sobornó a políticos, empresarios, militares y funcionarios en favor del gobierno de Fujimori, según investigaciones judiciales.

El pasado sábado, Toledo designó al vicealmirante retirado Ricardo Arboccó como jefe de ese servicio secreto, el séptimo en el puesto en poco más de tres años, pero no duró ni dos días tras graves críticas por presunta participación en un caso de corrupción.

Arboccó, junto a otros funcionarios, enfrenta un juicio por aprobar, cuando era director de un fondo de pensiones militar y policial en 1996, la compra de un terreno por el cual se pagaron 5,4 millones de dólares por encima de su precio real, de acuerdo a fuentes judiciales.

El ahora ex jefe del CNI reemplazó al general retirado Daniel Mora, quien renunció el último jueves cuando se reveló que funcionarios a su cargo tramaban, presuntamente, un complot contra el ministro de Interior, Fernando Rospipiosi, señalado por algunos como el funcionario más popular del gobierno.

Mientras se decide cómo se sustituirá definitivamente al servicio de espionaje, las tareas de información de seguridad serán asumidas por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

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