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Se abre interrogante sobre la seguridad laboral en ese país asiático.
"Los dueños estaban más preocupados por salvar la ropa en la fábrica que por los trabajadores", dijo un empleado de la fábrica de ropa, Mohammad Pervez, que sostenía una fotografía de su primo, que también trabaja en el lugar y no ha sido hallado.
"Si no hubiera habido rejas de metal en las ventanas mucha gente se habría salvado. La fábrica estaba repleta de ropa y tela. Los que se quejaban eran despedidos", agregó Pervez.
Un ministro provincial ordenó una inspección dentro de 48 horas en todas las fábricas y plantas industriales en la provincia de Sindh. Karachi, con una población de 18 millones de personas, es la capital de Sindh.
Un informe preliminar del gobierno provincial sobre el incendio en Lahore concluyó que el cierre de las puertas de emergencia ocasionó las muertes y que no se aplicaban regulaciones laborales y de seguridad, dijeron fuentes gubernamentales.
En un hospital de Karachi, alrededor de 30 cuerpos irreconocibles por el fuego se hallaban tendidos en la morgue.
"Ya no hay lugar aquí. Está lleno", dijo Wasif Ali, que trabaja en una ambulancia. "Siguen llegando", aseguró.
Amir Farooqi, responsable de la superintendencia policial, dijo a Reuters que la policía estaba allanando edificios en distintas partes de Karachi para hallar a los dueños de la fábrica.
Farooqi dijo que 35 personas resultaron heridas en el incendio de la fábrica de ropa y que continuaban apareciendo cuerpos en el lugar, que empleaba a alrededor de 450 personas.
La última cifra de víctimas fatales en Karachi era de 289, informó el funcionario de la policía Fayyaz Leghari.
La fábrica aún despedía humo al tiempo que trabajadores de rescate sacaban cuerpos calcinados y los cubrían con sábanas blancas. Los familiares de trabajadores esperaban en las calles noticias sobre sus parientes y amigos.
La causa del incendio en la fábrica de ropa aún no ha podido establecerse. En Lahore, trabajadores de la fábrica de zapatos sospechaban que el siniestro fue causado por un problema con un generador.
Sucesivos gobiernos pakistaníes no han sido capaces de proveer una fuente de energía eléctrica confiable, de modo que las fábricas se ven obligadas a tener sus propios generadores, alimentados por diésel o petróleo, si quieren evitar largos y regulares recortes de energía.




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