Tras 16 años, volvió a manos del Estado la telefónica venezolana CANTV
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La OPA sobre la CANTV se enmarcó en la decisión, anunciada por el presidente Chávez el 8 de enero, de que el Estado retome el control de compañías privadas que operan o trabajan en sectores considerados "estratégicos para la seguridad y la soberanía de la nación".
El gobernante argumentó en ese sentido que, en situaciones críticas del pasado, la CANTV se prestó a labores de desestabilización y llegó a grabarle conversaciones, algo de lo que la última directiva se desvinculó.
Chacón recordó que en 2008 la CANTV recibirá un fuerte impulso con el lanzamiento del satélite Simón Bolívar, que actualmente se construye en China, ya que se alcanzará la "cobertura total del territorio".
El ministro aseguró que Chávez asistirá mañana al acto en el que la nueva junta directiva de la CANTV jurará sus cargos.
La CANTV, que era estatal hasta 1991, fue vendida ese año a capitales extranjeros al socaire de la avalancha privatizadora que promovieron en América Latina organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hasta la OPA, la CANTV era la mayor empresa privada de Venezuela y su volumen de negocios sólo lo superaba el grupo estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).
La empresa domina el 78 por ciento del servicio de internet y posee más de cuatro millones de suscriptores en telefonía celular, a través de su filial Movilnet.
Según la oficina gubernamental Conatel, que regula al sector, en este país de 26 millones de habitantes hay 19,6 millones de usuarios de telefonía celular (41,5 por ciento de Movilnet), 4,28 millones de telefonía fija y unos 763.000 de internet (78,9 por ciento con banda ancha y 21,1 por ciento con acceso discal).
La política de toma de control de sectores "sensibles" se extendió también a las empresas eléctricas y a los remanentes de la industria petrolera.
El gobierno compró paquetes de acciones mayoritarios en la empresa La Electricidad de Caracas, la firma privada más importante del sector, y creó empresas mixtas con petroleras extranjeras, en las que tiene el 60 por ciento de las acciones, para explotar áreas de la Faja del Orinoco, la mayor reserva de hidrocarburos del mundo.



