Tras el sismo, Alan García no deja de irritar
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Alan García
Núñez relató al programa «El Francotirador», de Jaime Bayly, que aparte de vecinos sólo se encontraban en la zona periodistas, porque éstos «sí habían percibido la gravedad» del suceso.
De haber desplegado al Ejército de forma inmediata, «se habrían salvado vidas», denunció el congresista oficialista, a quien Bayly advirtió con ironía de que por estas declaraciones corría el riesgo de ser retirado del Partido Aprista. El presidente se instaló al día siguiente del sismo en Pisco, donde organizó su cuartel general y continuó con los desatinos.
Vale como ejemplo la respuesta a un periodista español, que le preguntó sobre las informaciones que hablaban de una supuesta desorganización en la distribución de la ayuda, con una comparativa entre el terremoto de Perú y la Guerra Civil española.
«Su país no se arregló en dos días después de la Guerra Civil», fue su respuesta, que el periodista y escritor Jaime Bayly calificó de «barbaridad».
«Quien tenga miedo que se vaya», fue otra de las cuestionadas frases de García cuando un grupo de cooperantes españoles que trabajaban en la búsqueda de cadáveres le reclamaron más seguridad porque se habían visto en medio de un tiroteo.
También llegó a afirmar que se habían producido dos sismos seguidos sin antes consultar al Instituto Geofísico del Perú, cuando el director de sismología de este organismo, Hernando Tavera, dijo días después que fue un solo terremoto de tres minutos y 30 segundos de duración y «muy complejo en su desarrollo».
Acompañado del presidente colombiano, Alvaro Uribe, el mandatario peruano se adentró el domingo en las ruinas de la iglesia de Pisco, donde ofrecieron una conferencia de prensa entre los gritos de los bomberos que, temerosos del colapso, exigían la salida inmediata del centenar de periodistas agolpados.
Los congregados no daban crédito del desorden genera-do ante la decisión de García de invitar a Uribe a acceder a ese peligroso lugar junto con una comitiva de agentes de seguridad y periodistas.
El lunes, Alan García volvió a hablar desde Pisco a la prensa: «A veces, algunos periodistas, no necesariamente peruanos, también de otros países, juegan a las alarmas. Hay alguna gente que gusta de atemorizar, lleva malas noticias, destruyendo el ánimo de la población».
Ante los ojos atónitos de los informadores, sostuvo que la prensa nacional e internacional deberían confirmar sus informaciones antes de transmitirlas a la población. Por último, exclamó: «¿Dónde están mis amigas las cantantes?, ¿dónde están mis amigos los artistas?, ¿dónde están mis amigos los futbolistas?, se necesita también distracción para los muchachos», subrayó ante una población que ha perdido todo y sólo reclama ayuda de emergencia.




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