Las fotos de soldados norteamericanos posando junto a cadáveres de combatientes insurgentes, reflotó la tensión en Afganistán con las tropas internacionales. La presidencia afgana reclamó retirar "lo antes posible" del país la presencia militar de la OTAN. Mientras, los talibanes llamaron a "una guerra santa" y a vengar a los muertos.
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"La única manera de evitar que vuelvan a ocurrir amargos incidentes de este tipo es finalizar el proceso de transición lo antes posible", declaró el vocero de Karzai, Aimal Faizi. "Condenamos categóricamente lo ocurrido", agregó. "No es la primera vez que pasan cosas así. Ya tuvimos incidentes comparables, actos inhumanos, en estos últimos 10 años", afirmó el portavoz.
El diario Los Angeles Times publicó fotos de soldados estadounidenses posando junto a cadáveres y restos humanos de insurgentes afganos y el Pentágono aseguró que estaba en curso una investigación sobre estos actos "inhumanos".
La publicación de estas fotos creó un nuevo escándalo para las fuerzas occidentales en Afganistán, poco después del caso de los coranes quemados y la matanza de 17 civiles por un soldado norteamericano en el sur.
Los talibanes llamaron a la "guerra santa". "La publicación de estas fotos muestra que las tropas de EE.UU. no respetan a nuestros milicianos", afirmaron los insurgentes en un comunicado. "Condenamos la acción brutal, inhumana e inmoral de Estados Unidos y sus siervos sin cultura, y reafirmamos nuestra llamada al pueblo afgano a la guerra santa y a que vengue a los mártires afganos", añadieron.
Tras una década de presencia en Afganistán, las tropas aliadas suscitan cada vez más rechazo entre la población local y la tensión entre la Alianza y el Gobierno afgano ha ido en aumento a raíz de algunos incidentes protagonizados por militares extranjeros.
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