Tras la abrumadora derrota electoral, renunció el líder socialista gallego

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Un día después de los comicios autonómicos gallegos y vascos, la jornada postelectoral en España estuvo marcada por la dimisión del secretario general de los socialistas en Galicia, Emilio Pérez Touriño, y por la incógnita sobre lo que ocurrirá en el País Vasco.

Tras ver el domingo cómo el Partido Popular (PP) conseguía la mayoría absoluta, el secretario general del Partido Socialista de Galicia (PSdeG) presentó su renuncia a la Ejecutiva del partido en la región del noreste de España.

Touriño, que hace cuatro años se convirtió en presidente de la Xunta, el gobierno regional gallego, no consiguió mantener el poder en los comicios regionales de domingo.

La "decisión es personal e intransferible", aseguró el gallego en una rueda de prensa en la que abogó por una "nueva etapa" tras su "renuncia".

La caída de un escaño socialista (de 25 a 24) y de otro por parte del Bloque Nacionalista Galego (BNG, de 13 a 12) hizo perder la mayoría absoluta al gobierno bipartito de la última legislatura. El PP, capitaneado en Galicia por Alberto Núñez Feijóo, ganó dos escaños, de 37 a 39, lo que le dejó uno por encima de la mayoría absoluta.

Los populares estaban exultantes, y no sólo los que trabajan en Galicia. El presidente del PP, Mariano Rajoy, se desplazó a Santiago para participar en la reunión en la que el partido avaló el éxito de Feijóo y se mostró "enormemente satisfecho". La victoria gallega ha llegado al partido conservador en un momento en el que se está viendo salpicado por escándalos de corrupción. A Rajoy le sirve además para reforzar un liderazgo continuamente cuestionado.

En otro lado de la moneda es que la pérdida del gobierno gallego supone un duro golpe para el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Tradicional feudo del PP, Galicia ha estado hasta el momento gobernada durante 22 años por el partido conservador, 16 de ellos de forma ininterrumpida con Manuel Fraga al frente del Ejecutivo regional (1989-2005).

No obstante, la salida del gobierno de Galicia se ve algo amortiguada por los resultados obtenidos por los socialistas en el País Vasco, donde el nacionalismo, por primera vez en 30 años perdió la hegemonía y donde Patxi López tiene opciones de convertirse en el primer jefe del Ejecutivo vasco en tres décadas que no es nacionalista.

Zapatero respaldó públicamente a López. Será "coherente" con el compromiso de liderar un cambio que ha defendido en la campaña electoral, dijo a los periodistas en Madrid, tras asistir a un acto junto al presidente ruso, Dmitri Medvédev.

El secretario general de los socialistas (PSOE) tuvo palabras de reconocimiento para sus compañeros de partido en el País Vasco. "Han sufrido mucho, han trabajado mucho, han sido generosos" y los vascos "se lo han reconocido", dijo.

Horas antes y tras una reunión en Madrid de la Comisión Ejecutiva Federal de los socialistas, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, había adelantado ya que Zapatero deja las manos libres al PSE de Patxi López para que negocie la formación de un gobierno. La dirección general, aseguró Blanco, respaldará su decisión.

Pese a que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) del hasta ahora "lehendakari" Juan José Ibarretxe fue el más votado en los comicios autonómicos del domingo (38,56 por ciento) y el que más escaños (30) obtuvo, la suma con las demás fuerzas nacionalistas se queda a uno de los 38 que conforman la mayoría absoluta.

El PSE, por su parte, registró un fuerte aumento, hasta los 24 diputados regionales y, si el Partido Popular (PP, 13 escaños) y Unión, Progreso y Democracia (UPyD, 1), apoyan a los socialistas, como parece probable, López se convertirá en el primer "lehendakari" no nacionalista en tres décadas. No obstante, existe también la idea de que, aunque sea menos probable, el líder socialista vasco podría llegar a algún tipo de acuerdo con el PNV.

El PSE, dijo Blanco, está "en condiciones de liderar" un gobierno de cambio en el País Vasco "en solitario", aunque el nuevo Ejecutivo sea fruto del diálogo entre las fuerzas políticas. El PP y UPyD han mostrado su disposición inicial a apoyar el "cambio" de López y lo reiteraron. De momento, el jefe de los socialistas vascos no ha dicho claramente con quién tiene intención de intentar pactar.

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